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viernes, 5 de septiembre de 2014

Mi Propósito de Vida


¿Cuál es mi propósito en la vida?

Parece una pregunta sencilla, aparentemente muy fácil de contestar, pero muchos de nosotros pasamos gran parte de la vida tratando de encontrar la respuesta; otros no llegamos a encontrarla nunca; y, por si fuera poco, nuestras condiciones de vida cambian constantemente, esto hace más complejo para la mayoría tener bien claro cuál es nuestro propósito en la vida, de esta forma, lo que considerábamos como lo más importante hace algunos años ha pasado a segundo plano y ahora lo más importante puede ser algo totalmente diferente; esto ocasiona que le dediquemos una gran cantidad de tiempo a cosas que no nos llevan a ningún lado, que tal vez llenan de actividades nuestros días, pero que, al mismo tiempo, nos ocasionan un sentimiento de vacío y de angustia, una sensación de frustración, de sentir que estamos desperdiciando la vida, nuestro tiempo y nuestras capacidades en algo que no nos satisface completamente; en ocasiones sentimos que por más que lo intentamos no avanzamos; es una sensación muy dentro de nosotros de que estamos dejando de hacer algo muy importante y no sabemos que es; es un sentimiento difícil de explicar, una sensación de pérdida, de falta de sentido, de tristeza... de algo o de alguien que no hemos logrado encontrar. Algunos buscamos este propósito de vida en la religión, otros lo hacemos en la ciencia y el estudio, en los deportes, la mayoría en la diversión y los amigos; pero, por más que lo intentamos, la sensación no desaparece; sigue ahí.

Solo para ejemplificar esto; vamos a imaginar al capitán de una nave espacial, entrando al puente de mando, se dirige a al piloto de la nave y le ordena Sr. X salgamos del puerto espacial; ¿hacia dónde nos dirigimos capitán?; -diríjase hacia cualquier lado, no importa el rumbo...; es fácil imaginar que con estas instrucciones la nave podría pasar años sin llegar a ningún lado; podría perderse en el espacio infinito, ser atraída por la gravedad de algún hoyo negro o de alguna estrella, o simplemente, los tripulantes podrían morir de hambre y sed; y en éste, como en cualquier viaje que iniciemos, siempre debe haber un destino y un tiempo de recorrido perfectamente definidos, de otra forma el viaje no tiene sentido, a menos de que el viaje en sí mismo sea el propósito.

Haciendo una analogía; la nave espacial somos cada uno de nosotros en nuestro viaje por la vida; el capitán de la nave es nuestra mente consciente; la que dirige a la nave, la que marca la dirección y el destino al que debemos llegar; establece los tiempos de recorrido, y da el rumbo hacia el cual dirigirnos; el piloto es nuestro subconsciente y la tripulación es nuestro cuerpo, con todos los recursos con que está equipado, es nuestro subconsciente; quién se encargará, además de buen funcionamiento de todos los sistemas en la nave, de ejecutar las instrucciones recibidas y de llevarnos al lugar indicado; y el espacio es el periodo de tiempo que dura nuestra vida; por lo tanto debemos ser conscientes de hacia dónde queremos ir, de lo que queremos lograr en la vida, del tiempo que vamos a dedicar a ello y de los recursos necesarios para lograrlo.
Si no somos conscientes de cuál es nuestro propósito en la vida, podemos desperdiciar una gran cantidad de tiempo y esfuerzos; podemos vagar durante años, perdidos, ocupados en la búsqueda de una gran cantidad de objetivos, de intereses y actividades; llegar a una edad determinada y darnos cuenta de que nos faltó hacer algo, de que toda la actividad que realizamos no nos llevó a lograr nada; o de que lo que logramos no nos satisface ni nos hace felices.

¿Cómo defino mi propósito o misión en la vida? 

En la publicación sobre metas y objetivos se habla de lo importante que es tener un sueño, un propósito que le de dirección a nuestra vida, que nos enfoque y nos señale el camino; y para ayudarnos a definir este sueño, primero tenemos que analizar los siguientes aspectos:

¿Qué es lo más importante para nosotros?


Que hacemos y que nos gusta tanto que lo haríamos sin recibir nada a cambio; que podemos hacerlo durante horas y horas sin sentir cansancio alguno y sin darnos cuenta de como pasa el tiempo; algo que afecta nuestras pensamientos y sentimientos, que nos da la energía necesaria, no importa lo que sea, está ahí, en nuestro interior, solo tenemos que buscar un poco y encontrarlo.

¿Por qué es importante tener bien claro nuestro propósito de vida?


Porque nos dará la fuerza y la motivación suficientes para persistir en su búsqueda. Nuestro propósito o misión de vida nos señala el camino a seguir, nos enfoca en lo que debemos hacer, y mientras no lo identifiquemos no tendremos claridad sobre que recursos o habilidades debemos desarrollar antes para poder lograrlo; tampoco sabremos si avanzamos en la dirección correcta o no; nos permite desarrollar nuevas habilidades para explotar al máximo nuestro potencial y lograr alcanzarlo; si tenemos claro nuestro propósito sabemos que tendremos que renunciar o posponer algunas cosas para lograrlo. No estaremos sentados esperando a ver que es lo que sucede, nosotros determinaremos las acciones necesarias para lograrlo y nosotros mismos haremos que tales cosas sucedan, tomaremos la iniciativa, seremos los actores principales, nos brindará independencia, pues en la determinación y búsqueda de nuestro sueño, las opiniones y decisiones de otras personas no nos llevarán de un lado a otro, nosotros estableceremos que hacer, el como y cuando tenemos que realizar lo que sea necesario.

¿Cómo nos damos cuenta si estamos en el camino correcto?

Existen señales que nos pueden guiar, solo tenemos que aprender a reconocerlas e interpretarlas; ¿generalmente nos sentimos contentos con lo que hemos logrado en la vida?, ¿estaríamos dispuestos a seguir haciendo lo que estamos haciendo por menos de lo que recibimos, o incluso sin recibir nada a cambio?; ¿sentimos que nuestro mundo es muy pequeño y rutinario?; ¿nos sentimos motivados a realizar nuestras actividades diarias o nos pesa levantarnos cada día y acudir a nuestro trabajo?; ¿estamos normalmente de buenas o nos quejamos constantemente de todo?; ¿nos enfermamos fácilmente?; estas son algunas señales que nos dicen si realmente estamos en el camino correcto o si debemos hacer algún cambio de manera inmediata.

¿Cuándo empezar? 

El mejor momento es ahora, no importa si tenemos 10, 30, o 40 años, tampoco importa lo que hicimos o dejamos de hacer, eso ya quedó en el pasado y no podemos remediarlo; lo que cuenta, lo realmente importante es lo que vamos a hacer a partir de hoy; ante nosotros tenemos todo un mundo de posibilidades para elegir, pero antes tenemos que determinar cuál es la ruta correcta, y para hacerlo, debemos tener una razón que nos guíe en cada elección tomada, que nos mantenga en la ruta deseada; y eso es lo que hará precisamente nuestro propósito de vida.

¿A pesar de todo se nos dificulta establecer nuestro propósito de vida?

Tal vez hemos confundido metas y objetivos con propósito de vida; el tener un auto nuevo, una mejor casa, una mejor educación, o un trabajo mejor pagado solo son objetivos, nuestro propósito de vida es algo más importante aún, y este propósito es compartido por todos los seres vivos que existen.

Hay un propósito de vida común a todo ser vivo; podemos, y debemos, tomar de manera natural este propósito como nuestro; este propósito es crear vida; todo ser vivo tiene como instrucción básica, en su ADN, la creación de vida, y hace todo lo posible por lograrlo; este debe ser el propósito central en nuestra vida, y todo lo demás son metas y objetivos que deben estar alineados con él; pero no se trata solamente de crear vida, sino de crear un tipo de vida en mejores condiciones que las que tenemos nosotros, un tipo de vida más resistente, más inteligente y evolucionada; con  todo lo que esto implica; y ¿Cuáles son las implicaciones?:

Si vamos a crear una vida en mejores condiciones, debemos cuidar nuestro cuerpo y mente para heredar lo mejor de nosotros; esto implica desde realizar una adecuada actividad física, hasta el cuidado de nuestra salud y alimentación; eliminar el consumo de cualquier alimento o substancia que afecte negativamente nuestro cuerpo y pueda dañar o modificar algún componente genético.

Mantener un programa de aprendizaje continuo y desarrollar nuevas habilidades; en nuestra mente tenemos los recursos necesarios para lograr cualquier cosa que nos propongamos, solo es cuestión de despertar, de romper el condicionamiento intelectual que la misma cultura, la época y la sociedad nos están provocando a través de los medios de comunicación.

Si ya tenemos cubierto el aspecto físico-mental; si las características físico-mentales que podemos heredar a nuestros hijos son las mejores; lo siguiente es hacer todo lo posible, mediante la actividad que mejor se adapte a nuestras necesidades, para que nuestro nivel de vida sea tal que le permita a cada integrante de nuestra familia un desarrollo adecuado, un espacio agradable y seguro donde vivir, un lugar en el que puedan estudiar, aprender, desarrollar sus habilidades y contribuir a su propio desarrollo y el de los demás.



 Si logramos esto, habremos cumplido con el propósito para el cual fuimos creados como seres vivos, si no lo hemos realizado...; solo imaginemos los años de evolución y desarrollo, de mejoras genéticas, de esfuerzos por sobrevivir, de experiencias y adaptación al medio ambiente de incontables generaciones de ancestros; todo esto tiene un propósito y no podemos dejarlo a un lado. Existe, similar a este, un propósito común para todos los seres humanos como grupo, pero esa es otra historia.
 



¡Libera tu potencial…!

Publicaciones relacionadas:
Propósito-Visión de Vida
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/11/mision-reencarnacion.html

Metas y Objetivos
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/07/manual-para-lograr-el-exito-iv-plan-de.html

Liderazgo y Misión de Vida:
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/11/habitos-para-un-liderazgo-efectivo-ii.html
Historias de la creación-La creación del hombre:
http://rbb-reflexiones.blogspot.com/2014/08/la-creacion-del-hombre.html


jueves, 30 de enero de 2014

Visión de vida, metas y objetivos.


La importancia de tener una visión para la vida
Recordemos la última vez que nos fuimos de viaje; es asombroso cuanto tiempo invertimos en planificar unas vacaciones si lo comparamos con lo poco que planificamos un viaje de mucha mayor importancia y duración, nuestras propias vidas; tal vez es porque muchos no creemos tener la posibilidad de modificar nuestro destino, tal vez pensamos que todo ya está predeterminado y que hagamos lo que hagamos nada se va a modificar, y por lo tanto no tratamos de cambiarlo, nos conformamos con lo que va apareciendo en nuestra vida; otros simplemente no tenemos, o no sabemos cómo adquirir o construir una visión propia para la vida, no vamos más allá de unas vagas ideas de bienestar general y comodidades que, como todo ser humano, deseamos tener, y solo vamos reaccionando ante lo que nos llega en el día a día; si acaso nuestra planeación se limita a las siguientes semanas o meses. Sin embargo, para conseguir algo, para tener éxito en cualquier actividad, hay que ir más allá, hay que pensar en el largo plazo; hay que utilizar en ello todos nuestros recursos; hay que hacer un esfuerzo consciente para determinar un rumbo específico, un destino hacia el cual dirigirnos; definir qué es lo más importante, que queremos en la vida y la manera en que vamos a lograrlo.

Sin tener antes una visión es imposible preveer aquello que necesitamos para lograrla. Si no tenemos claro el destino al que deseamos llegar en la vida tampoco podremos determinar que habilidades, conocimientos, tiempo o dinero debemos adquirir e invertir en tratar de llegar a él; y de esta forma podemos llegar a los 40, 50, o 60 años con una sensación de que algo hizo falta en nuestra vida, que algo no se llevó a cabo; de que pudimos haber logrado mucho más y perdimos la oportunidad; de que nos vendimos por unos centavos pudiendo haber pedido a la vida mucho más.

Tener una visión para la vida y fijar metas y objetivos para alcanzarla se puede comparar con la elección que hacemos de un destino para las vacaciones y los planes necesarios para llegar allí. El problema es que la mayoría de nosotros pasamos más tiempo planificando cosas sin importancia que el que le dedicamos a planear nuestras vidas; la reunión con nuestros amigos de la siguiente semana, una salida al centro comercial, adquirir algún nuevo videojuego o teléfono inteligente y otras semejantes; el problema no son el tipo de actividades que realizamos, el problema es que al no estar relacionadas con las metas y objetivos de nuestra visión de vida, podemos estar desperdiciando una cantidad importante de recursos en ellas. Y así vamos por la vida, preocupándonos solamente por cubrir nuestras necesidades básicas, o por cosas que, al no tener un rumbo fijo, no nos conducen a nada, y sin embargo, seguimos esperando que algún día las cosas cambien, ¿pero cómo van a cambiar si no sabemos a dónde ir?
Al igual que en las vacaciones, donde la elección del destino es lo más importante para la planificación del viaje; en la vida, lo más importante es saber hacia dónde dirigirnos; tener una visión para la vida. Hay que tener una imagen lo más clara posible de lo que queremos lograr en el futuro.

Algo que ignoramos muy seguido en la carrera del día a día es que nuestro principal activo no son los bienes que poseemos o el capital que tenemos invertido, sino nuestro tiempo. Mientras nos esforzamos en cumplir con nuestras actividades diarias, con todo aquello que no está conectado con las metas y objetivos de una visión de vida, el tiempo pasa y no se detiene por nada ni por nadie. ¿No sería de mucho mayor provecho si enfocamos todos estos esfuerzos en seguir un rumbo preestablecido?..., ¡Claro que sí!
Vamos a evaluar por un momento la opción de seguir en la vida sin tener claridad sobre a dónde queremos llegar y por lo tanto, sin las metas y objetivos necesarios para alcanzar nuestra visión y hagamos la siguiente pregunta:
¿Cómo será nuestra vida dentro de 5, 10 o 20 años más?
Cada uno de nosotros somos responsables por las elecciones que hacemos en la vida y uno de los remordimientos más grandes que podemos tener en el futuro no es por lo que hicimos mal, sino por todo aquello que no hicimos. Por eso hay que elegir lo mejor posible y dedicarnos conscientemente a elaborar un plan de metas y objetivos para alcanzar la visión que tenemos en nuestro corazón y en nuestra mente, para lograr aquello que más deseamos.

¿Cómo podemos adquirir una visión para nuestra vida?
Tomemos un tiempo para pensar y meditar con cuidado acerca de lo que más deseamos en la vida, para esto hagamos las siguientes preguntas:
-¿Qué es lo más importante para mí?
-¿Qué propósito tiene lo que estoy haciendo?
-¿Qué estoy dispuesto a sacrificar para que esto suceda?
Si logramos contestar sinceramente estas 3 preguntas vamos a tener la claridad suficiente para planear nuestro futuro y esto, junto con las metas y objetivos para lograrlo, nos va a dar las energías necesarias para levantarnos diariamente y continuar trabajando hasta alcanzar cada una de esas metas y alcanzar nuestra visión de vida.
La vida tiene mucho que ofrecer, ¿porqué conformarnos solo con mirar como otros logran lo que se proponen, porque no tomar la parte que nos corresponde de éxito y felicidad de la misma manera en que lo hacen ellos?, pensemos en grande y no nos dejemos limitar por nuestra situación actual, ni por opiniones de amigos, parejas o familia; no nos quedemos solo con las ideas de lo que consideramos posible alcanzar; no permitamos que nadie nos arrebate nuestros sueños.
Trabajemos en adquirir una visión de la vida que sea emocionante para nosotros y que valga la pena seguir, sin importar los obstáculos que encontremos. A medida que caminamos en una vida con propósito y visión, nuestra mente se abre y ya no va a encontrar las cosas tan difíciles de lograr.
Una vez que tengamos una visión de lo que deseamos lograr para el futuro, vamos a cuantificarla y a ponerle fecha; por ejemplo, no basta con querer alcanzar la independencia financiera, tenemos que ponerle cifras y un límite en el tiempo; la libertad financiera para algunos es vivir sin deudas, para otros es ganar $ 1,500,000 de pesos al año y otros piensan que tener 30 millones de dólares ahorrados e invertidos apenas es suficiente.
Una vez que establecimos nuestra visión vamos a fijar metas de corto, mediano y largo plazo donde establezcamos cifras y fechas de cumplimiento; esto nos permitirá evaluar nuestros progresos en el camino hacia el logro de nuestra visión; recordemos que una meta solo es un sueño con una fecha tope y que depende principalmente de nosotros mismos que se realice o no.
Vamos a obligarnos a salir de nuestra zona de comodidad; a la mayoría no nos gustan los cambios por naturaleza; sin embargo, siempre aprenderemos más y desarrollaremos nuestras habilidades y nuestra capacidad de superación cuando enfrentemos situaciones desconocidas que demanden esfuerzos adicionales. Sin batalla no hay victoria, sin lectura y meditación no hay aprendizaje, y sin trabajo no hay recompensa… ¿simple no?
Es probable que, mientras leemos esto, algo se despierte en nuestro interior; que tome fuerza en nosotros el deseo de cambiar las cosas, de lograr más y de vivir con un propósito; vamos a escuchar con cuidado nuestra voz interior, no ignoremos estos sentimientos; vamos a iniciar acciones hoy, el tiempo está en marcha y avanza sin detenerse; ¡la vida no es eterna, vamos; a movernos...!

Publicación relacionada:
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/07/proposito-o-vision-de-vida.html


viernes, 15 de noviembre de 2013

El Reino de los Cielos


Un mundo mejor

“El Reino de los Cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, si un hombre lo descubre, lo tapa y, feliz de haberlo encontrado, va, vende todo lo que tiene y compra ese campo”
Evangelio de San Mateo



Esta parábola del evangelio describe perfectamente cuál debería ser nuestro comportamiento cuando, en la vida, llegamos a encontrar algo tan valioso que deseamos obtener a cualquier precio, sin importar los esfuerzos o recursos que tengamos que invertir en ello, a lo largo de los años, muchas veces he reflexionado sobre el significado de estas palabras; la mayoría le damos un significado religioso por el origen de las mismas, pero además, todavía tenemos la ilusión y seguimos esperando que el Reino de los Cielos prometido por la religión llegue algún día; otros interpretamos que se trata solo de un reino de tipo espiritual, al que llegaremos, si nos portamos bien, después de nuestro paso por este mundo; pero en mi caso, yo siempre lo he comparado con las cosas más importantes en mi vida, aquello que vale la pena lograr; en cómo podría hacer para alcanzarlo, en lo que tendría que sacrificar para hacerlo, y también en cómo me sentiría al realizarlo; pero también me he dado cuenta que la importancia que le damos a las cosas va cambiando con el paso de los años y con la situación en la que nos encontramos; cuando somos solteros, las cosas más importantes son muy diferentes a cuando iniciamos una familia, o cuando tenemos ya tiempo de haberla formado, en el aspecto profesional, tal vez lo más importante es el deseo de lograr una mejor posición laboral y un mejor ingreso, pues se traducirá en mejores condiciones de vida para nosotros y nuestra familia, pero esto también puede llegar a cambiar con los años, si ya conseguimos lo anterior, tal vez ahora lo más importante no sea el ingreso ni la posición, tal vez ahora sea el reconocimiento de nuestras ideas, el verlas aplicadas en los procesos de trabajo de la empresa para la que colaboramos; o tal vez lo más importante sea la influencia que podemos tener sobre las personas con las que interactuamos diariamente, el ser reconocidos por los demás; o quizá ahora nos encontremos en un momento en que lo más importante sea lograr la seguridad económica al llegar a la edad del retiro laboral.

Entonces, tal vez el Reino de los Cielos debe ser algo mucho más importante que solo lograr los objetivos personales que nos proponemos a lo largo de la vida.

El Reino de los Cielos no es un lugar físico, representado por alguna iglesia en particular; tampoco es algo fuera de este mundo, ni algo que esté por llegar; como lo anuncian los profetas de algunas religiones; el reino de los cielos es un mundo casi perfecto, y la posibilidad de encontrarlo está dentro de cada uno de nosotros, es una forma de vida, una manera de ser; es un proceso constante de búsqueda del conocimiento, del aprendizaje y desarrollo de nuevas habilidades y de superación, tanto personal como de aquellos que nos rodean; es el trabajo realizado día a día para la creación de un mundo mejor del que hemos recibido, un mundo donde no existan la desigualdad, la injusticia ni la pobreza.

"Busquen primero el Reino y todo lo bueno que este supone, y todas esas cosas las recibirán por añadidura”
Evangelio de San Mateo


Cuando alguien logra encontrarse en la vida el equivalente al Reino de los Cielos se nota en sus ideas, en sus palabras y en su comportamiento, algunos llaman a este descubrimiento estado de santidad, otros estado de gracia, kundalini, tao, felicidad, etc., pero todas estas formas de nombrarlo se refieren a una situación muy especial en la que nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones se alinean de una manera tan perfecta que la energía vital fluye a través nuestro sin limitación alguna y se manifiesta en cada aspecto de nuestra vida; y lo que es más importante, influye en las todas las personas que nos rodean. Cuerpo, mente y emociones, perfectamente alineados, como un caleidoscopio, que nos permite ver y transmitir la belleza del universo a todo lo que nos rodea.

Al realizar nuestra búsqueda personal y constante de este mundo perfecto, estamos cumpliendo con la responsabilidad que como seres humanos adquirimos en el momento de nuestro nacimiento, si, genéticamente hablando, representamos lo mejor de nuestra especie, debemos hacer todo lo posible para liberar e incrementar el potencial con el que nacimos; si somos la combinación de las mejores características de incontables generaciones de ancestros, no debemos permitir que estas capacidades se duerman en nuestro interior, debemos mejorarlas y utilizarlas sin miedo y sin restricciones para beneficio nuestro y de quienes nos rodean; ahí está la verdadera riqueza; ahí está realmente el Reino de los Cielos; en construir un mundo mejor para todos los que vivimos en el.

La posibilidad de construir un mundo mejor siempre ha estado entre nosotros; se va haciendo realidad para aquellos que creen en el, y que poco a poco, en su corazón y en su conciencia, a través de sus palabras y sus actos lo van construyendo día a día.

Los invito a poner todo nuestro esfuerzo y empeño en desarrollar y utilizar nuestras habilidades para construir un mundo mejor en beneficio de todos, con la misma alegría y dedicación como lo haríamos si hubiéramos encontrado realmente un tesoro; si eres estudiante trata no solo de ser el mejor, sino de influenciar positivamente y ayudar a tantos compañeros como puedas; si eres político, trabaja en beneficio de la gente y no busques solo tu beneficio personal; si eres directivo en alguna empresa, defiende también los intereses de tus empleados de tus clientes y proveedores, no solo los de los accionistas, si eres policía, realmente cuida el orden y protege a las personas sin abusar de tu autoridad; si tienes una empresa, reparte los beneficios en partes iguales, una para los dueños, una para el negocio, una para los clientes y una para los empleados; si tienes facilidad para adquirir conocimientos, compártelos con tantas personas como te sea posible; si tienes la capacidad para liderar a otros, trata de influir en ellos para impulsarlos a lograr cosas positivas; de esta forma lograremos un mundo más justo y estaremos haciendo realidad el Reino de los Cielos.

Vale la pena reflexionar un poco y preguntarnos si con nuestros pensamientos, palabras y actos, estamos logrando crear un mundo mejor para todos los que vivimos en el.



¡Despierta, libera tu potencial, trabaja en tu mente…!

jueves, 4 de julio de 2013

Propósito de Vida (Manual para lograr el éxito-II)


¿Cuál es mi propósito en la vida?

Antes de pensar en lograr el éxito en cualquier cosa que nos propongamos, primero debemos tener bien claro que es lo que queremos; no se puede llegar a ningún lugar si antes no se ha definido a donde deseamos llegar. Pero, ¿Cuál sería el paso inicial, cómo empezar a avanzar en nuestro camino hacia el éxito?
El primer paso es tener bien claro nuestro propósito en la vida y definir muy bien que significa para cada uno de nosotros lograr el éxito.

Vamos a empezar recordando la definición que construimos sobre lo que significa éxito y después vamos a tratar de concretar nuestro propósito o visión de vida.

El segundo paso, es hacer un inventario de las habilidades y hábitos necesarios para lograr nuestra visión de vida y aquellos (malos hábitos) que nos limitan en su búsqueda; después haremos una comparación, para ver cuales ya poseemos y definir aquellas que necesitaremos desarrollar. De aquí saldrá nuestro plan de metas y objetivos sobre el que estaremos trabajando.

También, trataremos de definir a que personas o grupos de personas vamos a beneficiar mientras buscamos cumplir con nuestro propósito de vida, pues habrá que incorporarlas a nuestro plan de metas y objetivos.

Comencemos
Nuestra definición, debe responder a una pregunta básica, ¿Qué significa para nosotros tener éxito; ¿cómo saber si queremos lograr realmente el éxito si no tenemos una idea exacta de su significado para nosotros, si la mayoría de las veces confundimos sus manifestaciones con el éxito mismo?

Nuestra definición de Exito

Exito es tener bien claro nuestro propósito o visión de vida, después, identificar, desarrollar y utilizar al máximo las habilidades o hábitos necesarios para hacer realidad esa visión de vida y en el proceso de su búsqueda ayudar a otras personas.

Tomando esta definición, el siguiente paso es detallar lo más ampliamente posible nuestro propósito o visión de vida.

¿Qué es lo que nos apasiona hacer; que es aquello que haríamos aunque no nos pagaran?

Vamos a escribirlo. Si no sale perfecto a la primera no hay que preocuparnos, pues con el paso de los años, aunque, el corazón de nuestro propósito sigue siendo el mismo, se pueden ir añadiendo, o modificando algunos detalles de acuerdo a las circunstancias en que nos encontremos; recuerden, el corazón de nuestra visión de vida permanece.

Este propósito es diferente para cada uno de nosotros así que cada quién deberemos definir el nuestro; para ello, a continuación podemos encontrar algunos ejemplos generales, si alguno concuerda con el nuestro hay que agregarle todos los detalles posibles para darle mayor claridad.
La educación (Aprendizaje-Enseñanza)
El desarrollo personal
La creación de una empresa
Mi familia
El deporte
Ayudar a los demás
La religión
La política

Para ilustrar nuestro proyecto vamos a tomar el primer tema del listado anterior y a establecerlo como nuestro propósito o visión de vida.
Mi Propósito o Visión de Vida es: La Educación (Aprendizaje-Enseñanza)
A continuación deberemos agregarle todo el detalle posible de modo que nos sirva de base para evaluar que habilidades o hábitos son necesarios para su realización; compararlos con los que ya tenemos y con esto crear un plan de metas y objetivos para desarrollar las que nos hagan falta, así como eliminar los hábitos que nos impidan avanzar.
¿Por qué me interesa hacer esto; porque es lo más importante para mí; es lo que me hace feliz, lo haría aunque no recibiera nada a cambio?

Siguiendo el caso de nuestro ejemplo, la educación, vamos a detallarlo un poco.
Voy a aprender y enseñar, temas de coaching de vida, desarrollo personal, administración, y recursos humanos.

Lo iniciaré de manera individual, posteriormente buscaré una asociación o crear alguna empresa; lo realizaré con cualquier persona o empresa interesados.

Utilizaré el modelo virtual principalmente, aunque también el presencial, los recursos utilizados serán conferencias, presentaciones, videos, libros, blogs; esta actividad será mi profesión; con posibilidades de convertirse en un negocio de coaching y consultoría.

Lo llevaré a cabo al retirarme de mi actual trabajo.
Lo realizaré vía internet principalmente, la modalidad presencial será en instalaciones propias o salas rentadas esto dependerá de la cantidad de personas.

Ya tenemos definición de éxito y propósito de vida detallado; ¿qué sigue?; ahora vamos a determinar los recursos necesarios para realizarlo; también deberemos identificar que hábitos, nos podrían dificultar o hacer más lento el alcanzar nuestro sueño.
¡Vamos a definir el perfil ideal para lograr nuestro propósito de vida!...