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viernes, 5 de septiembre de 2014

Mi Propósito de Vida


¿Cuál es mi propósito en la vida?

Parece una pregunta sencilla, aparentemente muy fácil de contestar, pero muchos de nosotros pasamos gran parte de la vida tratando de encontrar la respuesta; otros no llegamos a encontrarla nunca; y, por si fuera poco, nuestras condiciones de vida cambian constantemente, esto hace más complejo para la mayoría tener bien claro cuál es nuestro propósito en la vida, de esta forma, lo que considerábamos como lo más importante hace algunos años ha pasado a segundo plano y ahora lo más importante puede ser algo totalmente diferente; esto ocasiona que le dediquemos una gran cantidad de tiempo a cosas que no nos llevan a ningún lado, que tal vez llenan de actividades nuestros días, pero que, al mismo tiempo, nos ocasionan un sentimiento de vacío y de angustia, una sensación de frustración, de sentir que estamos desperdiciando la vida, nuestro tiempo y nuestras capacidades en algo que no nos satisface completamente; en ocasiones sentimos que por más que lo intentamos no avanzamos; es una sensación muy dentro de nosotros de que estamos dejando de hacer algo muy importante y no sabemos que es; es un sentimiento difícil de explicar, una sensación de pérdida, de falta de sentido, de tristeza... de algo o de alguien que no hemos logrado encontrar. Algunos buscamos este propósito de vida en la religión, otros lo hacemos en la ciencia y el estudio, en los deportes, la mayoría en la diversión y los amigos; pero, por más que lo intentamos, la sensación no desaparece; sigue ahí.

Solo para ejemplificar esto; vamos a imaginar al capitán de una nave espacial, entrando al puente de mando, se dirige a al piloto de la nave y le ordena Sr. X salgamos del puerto espacial; ¿hacia dónde nos dirigimos capitán?; -diríjase hacia cualquier lado, no importa el rumbo...; es fácil imaginar que con estas instrucciones la nave podría pasar años sin llegar a ningún lado; podría perderse en el espacio infinito, ser atraída por la gravedad de algún hoyo negro o de alguna estrella, o simplemente, los tripulantes podrían morir de hambre y sed; y en éste, como en cualquier viaje que iniciemos, siempre debe haber un destino y un tiempo de recorrido perfectamente definidos, de otra forma el viaje no tiene sentido, a menos de que el viaje en sí mismo sea el propósito.

Haciendo una analogía; la nave espacial somos cada uno de nosotros en nuestro viaje por la vida; el capitán de la nave es nuestra mente consciente; la que dirige a la nave, la que marca la dirección y el destino al que debemos llegar; establece los tiempos de recorrido, y da el rumbo hacia el cual dirigirnos; el piloto es nuestro subconsciente y la tripulación es nuestro cuerpo, con todos los recursos con que está equipado, es nuestro subconsciente; quién se encargará, además de buen funcionamiento de todos los sistemas en la nave, de ejecutar las instrucciones recibidas y de llevarnos al lugar indicado; y el espacio es el periodo de tiempo que dura nuestra vida; por lo tanto debemos ser conscientes de hacia dónde queremos ir, de lo que queremos lograr en la vida, del tiempo que vamos a dedicar a ello y de los recursos necesarios para lograrlo.
Si no somos conscientes de cuál es nuestro propósito en la vida, podemos desperdiciar una gran cantidad de tiempo y esfuerzos; podemos vagar durante años, perdidos, ocupados en la búsqueda de una gran cantidad de objetivos, de intereses y actividades; llegar a una edad determinada y darnos cuenta de que nos faltó hacer algo, de que toda la actividad que realizamos no nos llevó a lograr nada; o de que lo que logramos no nos satisface ni nos hace felices.

¿Cómo defino mi propósito o misión en la vida? 

En la publicación sobre metas y objetivos se habla de lo importante que es tener un sueño, un propósito que le de dirección a nuestra vida, que nos enfoque y nos señale el camino; y para ayudarnos a definir este sueño, primero tenemos que analizar los siguientes aspectos:

¿Qué es lo más importante para nosotros?


Que hacemos y que nos gusta tanto que lo haríamos sin recibir nada a cambio; que podemos hacerlo durante horas y horas sin sentir cansancio alguno y sin darnos cuenta de como pasa el tiempo; algo que afecta nuestras pensamientos y sentimientos, que nos da la energía necesaria, no importa lo que sea, está ahí, en nuestro interior, solo tenemos que buscar un poco y encontrarlo.

¿Por qué es importante tener bien claro nuestro propósito de vida?


Porque nos dará la fuerza y la motivación suficientes para persistir en su búsqueda. Nuestro propósito o misión de vida nos señala el camino a seguir, nos enfoca en lo que debemos hacer, y mientras no lo identifiquemos no tendremos claridad sobre que recursos o habilidades debemos desarrollar antes para poder lograrlo; tampoco sabremos si avanzamos en la dirección correcta o no; nos permite desarrollar nuevas habilidades para explotar al máximo nuestro potencial y lograr alcanzarlo; si tenemos claro nuestro propósito sabemos que tendremos que renunciar o posponer algunas cosas para lograrlo. No estaremos sentados esperando a ver que es lo que sucede, nosotros determinaremos las acciones necesarias para lograrlo y nosotros mismos haremos que tales cosas sucedan, tomaremos la iniciativa, seremos los actores principales, nos brindará independencia, pues en la determinación y búsqueda de nuestro sueño, las opiniones y decisiones de otras personas no nos llevarán de un lado a otro, nosotros estableceremos que hacer, el como y cuando tenemos que realizar lo que sea necesario.

¿Cómo nos damos cuenta si estamos en el camino correcto?

Existen señales que nos pueden guiar, solo tenemos que aprender a reconocerlas e interpretarlas; ¿generalmente nos sentimos contentos con lo que hemos logrado en la vida?, ¿estaríamos dispuestos a seguir haciendo lo que estamos haciendo por menos de lo que recibimos, o incluso sin recibir nada a cambio?; ¿sentimos que nuestro mundo es muy pequeño y rutinario?; ¿nos sentimos motivados a realizar nuestras actividades diarias o nos pesa levantarnos cada día y acudir a nuestro trabajo?; ¿estamos normalmente de buenas o nos quejamos constantemente de todo?; ¿nos enfermamos fácilmente?; estas son algunas señales que nos dicen si realmente estamos en el camino correcto o si debemos hacer algún cambio de manera inmediata.

¿Cuándo empezar? 

El mejor momento es ahora, no importa si tenemos 10, 30, o 40 años, tampoco importa lo que hicimos o dejamos de hacer, eso ya quedó en el pasado y no podemos remediarlo; lo que cuenta, lo realmente importante es lo que vamos a hacer a partir de hoy; ante nosotros tenemos todo un mundo de posibilidades para elegir, pero antes tenemos que determinar cuál es la ruta correcta, y para hacerlo, debemos tener una razón que nos guíe en cada elección tomada, que nos mantenga en la ruta deseada; y eso es lo que hará precisamente nuestro propósito de vida.

¿A pesar de todo se nos dificulta establecer nuestro propósito de vida?

Tal vez hemos confundido metas y objetivos con propósito de vida; el tener un auto nuevo, una mejor casa, una mejor educación, o un trabajo mejor pagado solo son objetivos, nuestro propósito de vida es algo más importante aún, y este propósito es compartido por todos los seres vivos que existen.

Hay un propósito de vida común a todo ser vivo; podemos, y debemos, tomar de manera natural este propósito como nuestro; este propósito es crear vida; todo ser vivo tiene como instrucción básica, en su ADN, la creación de vida, y hace todo lo posible por lograrlo; este debe ser el propósito central en nuestra vida, y todo lo demás son metas y objetivos que deben estar alineados con él; pero no se trata solamente de crear vida, sino de crear un tipo de vida en mejores condiciones que las que tenemos nosotros, un tipo de vida más resistente, más inteligente y evolucionada; con  todo lo que esto implica; y ¿Cuáles son las implicaciones?:

Si vamos a crear una vida en mejores condiciones, debemos cuidar nuestro cuerpo y mente para heredar lo mejor de nosotros; esto implica desde realizar una adecuada actividad física, hasta el cuidado de nuestra salud y alimentación; eliminar el consumo de cualquier alimento o substancia que afecte negativamente nuestro cuerpo y pueda dañar o modificar algún componente genético.

Mantener un programa de aprendizaje continuo y desarrollar nuevas habilidades; en nuestra mente tenemos los recursos necesarios para lograr cualquier cosa que nos propongamos, solo es cuestión de despertar, de romper el condicionamiento intelectual que la misma cultura, la época y la sociedad nos están provocando a través de los medios de comunicación.

Si ya tenemos cubierto el aspecto físico-mental; si las características físico-mentales que podemos heredar a nuestros hijos son las mejores; lo siguiente es hacer todo lo posible, mediante la actividad que mejor se adapte a nuestras necesidades, para que nuestro nivel de vida sea tal que le permita a cada integrante de nuestra familia un desarrollo adecuado, un espacio agradable y seguro donde vivir, un lugar en el que puedan estudiar, aprender, desarrollar sus habilidades y contribuir a su propio desarrollo y el de los demás.



 Si logramos esto, habremos cumplido con el propósito para el cual fuimos creados como seres vivos, si no lo hemos realizado...; solo imaginemos los años de evolución y desarrollo, de mejoras genéticas, de esfuerzos por sobrevivir, de experiencias y adaptación al medio ambiente de incontables generaciones de ancestros; todo esto tiene un propósito y no podemos dejarlo a un lado. Existe, similar a este, un propósito común para todos los seres humanos como grupo, pero esa es otra historia.
 



¡Libera tu potencial…!

Publicaciones relacionadas:
Propósito-Visión de Vida
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/11/mision-reencarnacion.html

Metas y Objetivos
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/07/manual-para-lograr-el-exito-iv-plan-de.html

Liderazgo y Misión de Vida:
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/11/habitos-para-un-liderazgo-efectivo-ii.html
Historias de la creación-La creación del hombre:
http://rbb-reflexiones.blogspot.com/2014/08/la-creacion-del-hombre.html


jueves, 30 de enero de 2014

Visión de vida, metas y objetivos.


La importancia de tener una visión para la vida
Recordemos la última vez que nos fuimos de viaje; es asombroso cuanto tiempo invertimos en planificar unas vacaciones si lo comparamos con lo poco que planificamos un viaje de mucha mayor importancia y duración, nuestras propias vidas; tal vez es porque muchos no creemos tener la posibilidad de modificar nuestro destino, tal vez pensamos que todo ya está predeterminado y que hagamos lo que hagamos nada se va a modificar, y por lo tanto no tratamos de cambiarlo, nos conformamos con lo que va apareciendo en nuestra vida; otros simplemente no tenemos, o no sabemos cómo adquirir o construir una visión propia para la vida, no vamos más allá de unas vagas ideas de bienestar general y comodidades que, como todo ser humano, deseamos tener, y solo vamos reaccionando ante lo que nos llega en el día a día; si acaso nuestra planeación se limita a las siguientes semanas o meses. Sin embargo, para conseguir algo, para tener éxito en cualquier actividad, hay que ir más allá, hay que pensar en el largo plazo; hay que utilizar en ello todos nuestros recursos; hay que hacer un esfuerzo consciente para determinar un rumbo específico, un destino hacia el cual dirigirnos; definir qué es lo más importante, que queremos en la vida y la manera en que vamos a lograrlo.

Sin tener antes una visión es imposible preveer aquello que necesitamos para lograrla. Si no tenemos claro el destino al que deseamos llegar en la vida tampoco podremos determinar que habilidades, conocimientos, tiempo o dinero debemos adquirir e invertir en tratar de llegar a él; y de esta forma podemos llegar a los 40, 50, o 60 años con una sensación de que algo hizo falta en nuestra vida, que algo no se llevó a cabo; de que pudimos haber logrado mucho más y perdimos la oportunidad; de que nos vendimos por unos centavos pudiendo haber pedido a la vida mucho más.

Tener una visión para la vida y fijar metas y objetivos para alcanzarla se puede comparar con la elección que hacemos de un destino para las vacaciones y los planes necesarios para llegar allí. El problema es que la mayoría de nosotros pasamos más tiempo planificando cosas sin importancia que el que le dedicamos a planear nuestras vidas; la reunión con nuestros amigos de la siguiente semana, una salida al centro comercial, adquirir algún nuevo videojuego o teléfono inteligente y otras semejantes; el problema no son el tipo de actividades que realizamos, el problema es que al no estar relacionadas con las metas y objetivos de nuestra visión de vida, podemos estar desperdiciando una cantidad importante de recursos en ellas. Y así vamos por la vida, preocupándonos solamente por cubrir nuestras necesidades básicas, o por cosas que, al no tener un rumbo fijo, no nos conducen a nada, y sin embargo, seguimos esperando que algún día las cosas cambien, ¿pero cómo van a cambiar si no sabemos a dónde ir?
Al igual que en las vacaciones, donde la elección del destino es lo más importante para la planificación del viaje; en la vida, lo más importante es saber hacia dónde dirigirnos; tener una visión para la vida. Hay que tener una imagen lo más clara posible de lo que queremos lograr en el futuro.

Algo que ignoramos muy seguido en la carrera del día a día es que nuestro principal activo no son los bienes que poseemos o el capital que tenemos invertido, sino nuestro tiempo. Mientras nos esforzamos en cumplir con nuestras actividades diarias, con todo aquello que no está conectado con las metas y objetivos de una visión de vida, el tiempo pasa y no se detiene por nada ni por nadie. ¿No sería de mucho mayor provecho si enfocamos todos estos esfuerzos en seguir un rumbo preestablecido?..., ¡Claro que sí!
Vamos a evaluar por un momento la opción de seguir en la vida sin tener claridad sobre a dónde queremos llegar y por lo tanto, sin las metas y objetivos necesarios para alcanzar nuestra visión y hagamos la siguiente pregunta:
¿Cómo será nuestra vida dentro de 5, 10 o 20 años más?
Cada uno de nosotros somos responsables por las elecciones que hacemos en la vida y uno de los remordimientos más grandes que podemos tener en el futuro no es por lo que hicimos mal, sino por todo aquello que no hicimos. Por eso hay que elegir lo mejor posible y dedicarnos conscientemente a elaborar un plan de metas y objetivos para alcanzar la visión que tenemos en nuestro corazón y en nuestra mente, para lograr aquello que más deseamos.

¿Cómo podemos adquirir una visión para nuestra vida?
Tomemos un tiempo para pensar y meditar con cuidado acerca de lo que más deseamos en la vida, para esto hagamos las siguientes preguntas:
-¿Qué es lo más importante para mí?
-¿Qué propósito tiene lo que estoy haciendo?
-¿Qué estoy dispuesto a sacrificar para que esto suceda?
Si logramos contestar sinceramente estas 3 preguntas vamos a tener la claridad suficiente para planear nuestro futuro y esto, junto con las metas y objetivos para lograrlo, nos va a dar las energías necesarias para levantarnos diariamente y continuar trabajando hasta alcanzar cada una de esas metas y alcanzar nuestra visión de vida.
La vida tiene mucho que ofrecer, ¿porqué conformarnos solo con mirar como otros logran lo que se proponen, porque no tomar la parte que nos corresponde de éxito y felicidad de la misma manera en que lo hacen ellos?, pensemos en grande y no nos dejemos limitar por nuestra situación actual, ni por opiniones de amigos, parejas o familia; no nos quedemos solo con las ideas de lo que consideramos posible alcanzar; no permitamos que nadie nos arrebate nuestros sueños.
Trabajemos en adquirir una visión de la vida que sea emocionante para nosotros y que valga la pena seguir, sin importar los obstáculos que encontremos. A medida que caminamos en una vida con propósito y visión, nuestra mente se abre y ya no va a encontrar las cosas tan difíciles de lograr.
Una vez que tengamos una visión de lo que deseamos lograr para el futuro, vamos a cuantificarla y a ponerle fecha; por ejemplo, no basta con querer alcanzar la independencia financiera, tenemos que ponerle cifras y un límite en el tiempo; la libertad financiera para algunos es vivir sin deudas, para otros es ganar $ 1,500,000 de pesos al año y otros piensan que tener 30 millones de dólares ahorrados e invertidos apenas es suficiente.
Una vez que establecimos nuestra visión vamos a fijar metas de corto, mediano y largo plazo donde establezcamos cifras y fechas de cumplimiento; esto nos permitirá evaluar nuestros progresos en el camino hacia el logro de nuestra visión; recordemos que una meta solo es un sueño con una fecha tope y que depende principalmente de nosotros mismos que se realice o no.
Vamos a obligarnos a salir de nuestra zona de comodidad; a la mayoría no nos gustan los cambios por naturaleza; sin embargo, siempre aprenderemos más y desarrollaremos nuestras habilidades y nuestra capacidad de superación cuando enfrentemos situaciones desconocidas que demanden esfuerzos adicionales. Sin batalla no hay victoria, sin lectura y meditación no hay aprendizaje, y sin trabajo no hay recompensa… ¿simple no?
Es probable que, mientras leemos esto, algo se despierte en nuestro interior; que tome fuerza en nosotros el deseo de cambiar las cosas, de lograr más y de vivir con un propósito; vamos a escuchar con cuidado nuestra voz interior, no ignoremos estos sentimientos; vamos a iniciar acciones hoy, el tiempo está en marcha y avanza sin detenerse; ¡la vida no es eterna, vamos; a movernos...!

Publicación relacionada:
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/07/proposito-o-vision-de-vida.html


viernes, 17 de enero de 2014

La Mente y los Límites de lo posible (Como funciona la mente-VII)

¿Hasta dónde puedo llegar?

¿Cuáles son aquellos aspectos y creencias que nos limitan, la edad, la educación, el género, el dinero, la religión, el medio en el que nos desarrollamos, algún amigo o familiar? ¿Hasta donde podemos llegar en la vida, que debemos hacer para adquirir nuevas habilidades y fortalecerlas; o eliminar esos límites; cuáles de estos son impuestos por nuestro entorno y cuáles son impuestos por nosotros mismos?

Los límites son diferentes para cada uno de nosotros
Todos hemos escuchado alguna vez historias sobre personas que, en casos extremos, donde su vida o la de algún familiar corre peligro, pueden levantar objetos más allá de lo que consideramos posible, deportistas que realizan proezas físicas, personajes que nacieron en la pobreza y llegaron a ser emperadores o presidentes de una nación; o personas que después de ser sugestionadas, mediante hipnosis, pueden soportar una cirugía sin anestesia alguna. ¿Cuáles son los límites de lo posible para nuestro cuerpo y nuestra mente; como darnos cuenta si lo que hemos conseguido hasta hoy en la vida es lo que debe ser, o si podemos lograr mucho más?...; si reflexionamos un poco, casi todos los aspectos que nos limitan de alguna forma en nuestra vida existen, en su mayoría, solamente en nuestra mente; escondidos en el subconsciente, pues en situaciones donde algunos de nosotros solo vemos problemas y obstáculos insalvables, otros ven oportunidades de mejorar, de poner en práctica sus habilidades y de adquirir nuevos aprendizajes.

Llegar al final de nuestra vida y darnos cuenta de que permitimos que alguien, o algo, nos privara, o de que nos privamos a nosotros mismos de ser felices, de desarrollar, liberar y utilizar nuestras capacidades al máximo para lograr una vida mejor; para hacer un mundo más justo, es la decepción más grande que podemos tener; es una pérdida irreparable para la cual no existe solución.

¿Pero, cómo podemos eliminar estos límites que ya existen en nuestra mente?, y que, sin darnos cuenta, influyen en la manera como vemos el mundo y reaccionamos; primero debemos tomar consciencia de cuáles son estas creencias que influyen de tal manera en nosotros, que nos impiden desempeñarnos al máximo a la hora en que debemos tomar una decisión o realizar alguna actividad.

Inténtalo una y otra vez
Esto no es fácil pues normalmente no somos conscientes de su existencia; o si tenemos conocimiento de ellas, por lo general las consideramos como creencias bien fundamentadas en nuestra propia experiencia; pero lo cierto es que la mayoría han sido implantadas en nuestra mente ya sea por el condicionamiento recibido a través de la interacción con nuestra familia, amigos, maestros y compañeros de trabajo; o porque, de alguna manera, nosotros mismos las adoptamos como propias y se grabaron en nuestra mente, y ahora son utilizadas por nuestro subconsciente y actúan sobre nosotros al momento de interpretar la información que nos llega a través de los sentidos; funcionando como verdaderos frenos a la hora que debemos realizar una acción, de forma que nos impiden desempeñarnos al 100% de nuestra capacidad, se han convertido en hábitos y determinan en gran medida como va a ser nuestra conducta, determinan lo que somos y lo que no somos capaces de lograr en la vida.

Las siguientes son algunas de las creencias más comunes que nos limitan a la mayoría; la edad, “a esta edad ya no puedo hacer mucho, ya estoy viejo”, o por el contrario, “soy muy joven, me falta experiencia necesaria para hacerlo”; la educación, “estoy en desventaja porque no estudié en una universidad privada”; el género, “para las mujeres es imposible aspirar a un puesto directivo en una empresa”; el dinero, “tengo muchos proyectos pero para hacer algo se necesita mucho dinero y no tengo el capital suficiente”, o utilizar el dinero y los bienes como medida del éxito; la religión, “mi religión es la única verdadera y no acepto otro tipo de ideas sobre el tema”; el medio en el que nos desarrollamos, “si hubiera nacido en una familia con mejor posición las cosas serían diferentes”; alguna persona, “tengo muchos planes para el futuro pero tal persona siempre me hace sentir que no valen la pena”, o “quiero hacer tal cosa, pero que va a pensar y decir la gente(mi familia, mis amigos)”;  y algunas otras parecidas.

No te frenes a ti mismo
Hace algunos años, un día por la mañana salía para el trabajo, subí a mi auto, un auto de transmisión manual, y me dirigí a la oficina; al cabo de unos 40 minutos llegué y al estacionar el auto me di cuenta que todo el tiempo estuve manejando con el freno de mano puesto; no lo noté porque el indicador no funcionaba, pero, ¡Que forma tan tonta de manejar!; con razón lo sentía raro, sentía como si no avanzara de acuerdo a la velocidad que marcaba el velocímetro, como si, por más que lo forzara, algo le impidiera avanzar. Con nuestra mente pasa exactamente lo mismo; no hay un indicador que nos diga que tal o cual creencia nos está limitando y además esto no es por un periodo de tiempo corto, podemos avanzar por la vida con una gran cantidad de frenos mentales que nos impiden utilizar al máximo las habilidades con que hemos sido equipados desde nuestro nacimiento; y esto se traduce en un pobre desempeño en cualquier actividad a la que nos dediquemos en la vida; lo peor de todo es que no nos damos cuenta, pensamos que la manera en que nos comportamos es la manera correcta en que debemos desempeñarnos; en estos casos el único indicador al que podemos acudir somos nosotros mismos; cuando nunca estamos conformes con los resultados obtenidos, sean buenos o malos, cuando nos sentimos infelices, cuando estamos de malas constantemente, cuando sentimos que podemos hacer las cosas mejor, pero por alguna razón no lo hacemos, cuando nos enfermamos frecuentemente, cuando le dedicamos tiempo excesivo a alguna actividad que nos impide realizar otras de mayor provecho; estas son señales de que debemos buscar en nuestro interior y reflexionar para identificar cuáles creencias nos limitan y eliminarlas.

Cada uno de nosotros tenemos potencialmente los mismos recursos internos que aquellas personas que consideramos exitosas, solo necesitamos ponerlos en práctica, entre estos recursos los más importantes son la capacidad de aprender y la voluntad de progresar; mediante ellos podemos llevar nuestra vida por el camino que deseemos.

¿Cómo podemos desempeñarnos sin freno alguno y lograr niveles de excelencia en la actividad que desarrollamos?; la excelencia en el desempeño no es un acto aislado, es algo que repetimos una y otra vez hasta convertirlo en hábito.

Existen numerosas publicaciones donde, con base en entrevistas a personas que han logrado el éxito, nos presentan los comportamientos más comunes que los ayudaron a lograrlo, pero nunca nos dicen como adquirir estos comportamientos; y tampoco nos dicen como eliminar aquellos que nos impiden lograrlo.

El método para modificar estas creencias es el mismo a través del cual adquirimos tales ideas y es similar al proceso utilizado para grabar un programa en una computadora; si ya tenemos una serie de instrucciones escritas en la mente, sobre escribimos las instrucciones nuevas y volvemos a grabar el programa; esta nueva grabación no se hace en un solo día, se lleva un poco de tiempo; y la mejor forma de iniciar este cambio, de sobre escribir las nuevas instrucciones es que en cualquier actividad que realicemos, nos esforcemos conscientemente en hacerla lo mejor posible de forma que se convierta en hábito y se grabe en el subconsciente.

No importa la magnitud de nuestros problemas o las circunstancias en las que nos encontremos, nuestros recursos internos siempre serán superiores, solo hay que trabajar en modificar aquellas creencias que nos limitan.

Si ya tenemos una situación identificada y queremos trabajar sobre el cambio de una conducta particular bien definida, podemos utilizar el método de modificación de nuestra autoimagen, mediante la visualización mental.

Liga a publicación sobre autoimagen

Existe un libro que habla sobre los límites y que pasa cuando alguien se atreve a superarlos; Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach.



 ¿Estás conforme con lo que has obtenido de la vida hasta el día de hoy; y si es así, estás consciente de que pudiste haber logrado mucho más?
¡Los límites solo existen cuando creemos en ellos!
La construcción de un mundo mejor solo es posible liberando y utilizando nuestras capacidades para el beneficio común; y la mente es la principal de ellas.



¡Libera tu potencial, Trabaja en tu mente!



viernes, 29 de noviembre de 2013

Misión-Propósito de Vida


¿Cuál es mi Misión en la Vida?

¡Que diferente pudo haber sido mi vida, si hubiera tenido bien definido mi propósito en ella y hubiera hecho todo lo posible por hacerlo realidad, sin importar las opiniones de otros!


...Se que me estoy muriendo, lo siento en lo más profundo de mi consciencia, la debilidad invade mi cuerpo, las fuerzas me han abandonado, tengo una sensación de pesadez, siento que me hundo en un abismo de obscuridad; no puedo abrir los ojos ni emitir sonido alguno, mi mente empieza a dar vueltas, siento que caigo en un pozo sin fondo, me rodea la obscuridad total, tengo la sensación de escuchar un zumbido que se va desvaneciendo poco a poco... de repente todo se detiene; ya no siento nada; no hay frio ni calor, ninguna sensación, siento como si flotara en el aire; mi consciencia aún funciona pero solo será por algunos segundos; sentí el momento exacto cuando se detuvo  mi corazón, cuando dejé de respirar, ahora, comienzo a perder la consciencia; de repente empiezo a notar a lo lejos un punto de luz que se va haciendo cada vez más grande y me siento arrastrado hacia ella, es como si estuviera pasando a través de un túnel; tengo mucho miedo, trato de razonar y pienso que tal vez me he quedado dormido y sea solo un sueño del cual voy a despertar muy pronto; me viene el recuerdo de mi familia y amigos y trato de regresar, hago todo lo posible, pero no puedo; intento gritar pero tampoco puedo emitir sonido alguno; sigo avanzando, no sé cuánto tiempo dura este recorrido pero al final llego a un espacio lleno de luz.


Empiezo a sentir una sensación de bienestar, me estoy acostumbrando a la luz y a esta impresión de flotar, cuando de repente; no sé si escuchar sea la palabra correcta para definirlo porque no hay sonido alguno; más bien siento una voz, o tal vez sea un pensamiento, no lo puedo definir, es algo o alguien que me cuestiona, pero no como un reclamo, sino de una manera diferente, es más bien como una bienvenida; -¿estás listo?

¿Listo; para qué?, respondo, -Para evaluar si cumpliste con la misión que se te encomendó y estás preparado para habitar esta dimensión, o debes regresar nuevamente a tu dimensión anterior hasta cumplir con ella.

¿Misión, cuál misión, de que me habla?; y además, ¡no!; no creo estar listo, quiero regresar con mi familia y amigos tan pronto como sea posible, ¿Cómo hago para salir de aquí?;¿con quién tengo que hablar?

-No es necesario hablar con nadie, desafortunadamente ya no es posible que regreses a tu cuerpo, la avanzada edad y las condiciones en que se encuentra ya no lo permiten; llegaste al término de tu vida física y ahora debemos asegurarnos que cumpliste tu misión.
¿Otra vez, de cuál misión me habla; no entiendo nada...; y qué pasa si no lo hice?

-La misión que se te encomendó al momento de nacer, si no cumpliste con ella, tendrías que volver nuevamente, después de pasar por un periodo de purificación.

¿Misión..., purificación...; está usted loco, no entiendo nada de lo que habla; que es todo esto?

-Esta misión de la que hablamos es la misma misión que tiene todo ser humano en el universo; en el momento en que fuiste concebido por tus padres, recibes las mejores características genéticas de incontables generaciones tu especie, estás preparado para lograr lo que te propongas; también se te equipó con una serie de talentos o habilidades; tu Misión era desarrollarlas, compartirlas y utilizarlas para crear, en la dimensión física, un mundo mejor para todos los que lo habitan, para crear el Reino de los Cielos; este reino no es un reino espiritual; se refiere a una forma de vida; a una situación especial en la que el cuerpo, la mente y las emociones se alinean de una manera tan perfecta que la energía vital fluye sin limitación alguna; acercando más la dimensión física a la espiritual; si no cumpliste con ella tendrás que regresar e intentarlo nuevamente, después de pasar por un periodo de purificación. Vamos a iniciar.

Todavía no acababa de comprender lo que me acababa de explicar cuando pude ver como empezaron a aparecer imágenes de mi vida, como los hologramas que aparecen en las películas de ciencia ficción.

Estas imágenes son de la época en que estabas muy interesado en temas esotéricos y en las civilizaciones de otros planetas; esto es algo común en muchos seres humanos; la búsqueda de alguien superior a ellos; pero solo medita en cuanto tiempo invertido en adquirir conocimientos sin valor práctico alguno, cuantas reflexiones y teorías sobre la visita de civilizaciones de otros mundos, o sobre conocimientos ancestrales y técnicas perdidas; cuando tienen tantos problemas que resolver en el mundo y en la época actual en la que viven; además en caso de que fuera cierto, de que les serviría saberlo.

Si, recuerdo la gran cantidad de tiempo que le dediqué a estos temas; creo que en ese momento no lo vi del modo en que lo plantean.

Las siguientes imágenes son del tiempo en que te uniste a un grupo para despertar y elevar la consciencia espiritual, realizar procesos de sanación del alma, comunicación con los ángeles y cosas de ese tipo. Hay mucha gente con la necesidad de sentirse especial, de sentirse elegido para integrarse con un ser superior a ellos y no se dan cuenta que en su búsqueda solo consiguen aislarse de la mayoría de la gente con este tipo de agrupaciones, y además, como pretenden trabajar en el desarrollo espiritual cuando la dimensión en que viven es principalmente de tipo físico-mental; la mayoría de las veces ni siquiera han logrado desarrollar la fuerza de voluntad, la disciplina y el carácter necesarios para fortalecer su cuerpo y su mente; entonces, ¿cómo pretenden entender la dimensión espiritual?.

¿Entonces está mal dedicar tiempo a entender temas espirituales?

No, no está mal, pero no al punto de descuidar la dimensión en la que habitan; si la dimensión que habitan es la físico-mental, deben procurar el desarrollo de lo que tienen, de lo que se puede observar, sentir y medir; trabajar en el desarrollo de su cuerpo, de su mente y de sus emociones; trabajar por el bien común, esto les dará las bases y los conocimientos necesarios para intentar un desarrollo más elevado; no deben buscar unirse a un ser superior, deben trabajar para convertirse en un ser superior.

¿No es un poco arrogante ese concepto?

No, si lo analizas bien, el objetivo de todo ser vivo es crear vida, una vida superior, más evolucionada; en el momento de tu nacimiento, genéticamente hablando, representas lo mejor de tu especie, debes liberar e incrementar el potencial con el que naciste; no debes permitir que estas capacidades se duerman en tu interior, deben utilizarlas para tu beneficio y el de los demás; debes construir un mundo mejor para todos.

Las imágenes que siguen son del tiempo en que colaboraste con un grupo religioso. En su mundo tienen una gran cantidad de grupos de este tipo, y cada uno proclama que sus ideas son las únicas y verdaderas; esto solo refleja la gran soledad que sienten, no han aprendido a estar con ustedes mismos y volvemos a la necesidad de creer en alguien superior y unirse a él; pero en la mayoría de las religiones se tiene una gran intolerancia, cada una trata de tener la razón sobre las otras, y predican sus ideas como las únicas verdaderas, y en su afán por conseguir más seguidores y “salvar su espíritu” se olvidan de las necesidades básicas de todos los demás. Quieren construir un reino espiritual en una dimensión físico-mental. Solo como ejemplo, considera a las principales religiones actuales, tienen la posibilidad de crear Universidades virtuales y beneficiar con el acceso a la cultura y la educación a una gran cantidad de gente. También pueden crear empresas de tipo social que logren eliminar los problemas alimenticios de la población y lograr una distribución más justa de la riqueza, pero no lo hacen porque esto si representaría un verdadero esfuerzo y trabajo para ellos.

Bueno en este caso si logré entender que tanto las religiones como los grupos políticos solo buscan su beneficio personal y traté de apartarme de ellos y no dedicarles tiempo alguno.

Las siguientes imágenes representan la mayor parte de tu vida, del periodo donde te dedicaste a buscar los bienes materiales y el placer, cuando más te separaste de la búsqueda de tu Misión; cuando te aislaste más en ti mismo y en tus necesidades personales.

Bueno pero en este periodo también desarrolle una gran cantidad de habilidades y conocimientos y todo lo hice por el bienestar de mi familia; además no es que no quisiera ayudar y enseñar a otros pero nunca me gustó obligarlos a hacer cosas con las que no estuvieran de acuerdo.

Eso es cierto solo en parte, porque también es el periodo donde te alejaste más de tu familia con el pretexto de buscar su bienestar, ¿cómo puedes decirles que son lo más importante para ti, y pasar más tiempo en el trabajo que con ellos, o explotar y regañarlos ante cualquier problema que tienen?; además, ¿de que te sirve desarrollar una gran cantidad de habilidades y conocimientos si vives alejado del mundo, encerrado en ti mismo, si te pasas el tiempo pegado a los videojuegos o la televisión, sin interactuar con alguien más, sin preocuparse por compartir tus conocimientos?. Siempre evitaste tomar la responsabilidad de enseñar a otros con el pretexto de que la gente no necesita líderes que los guíen, de que sería ofensivo tratar de influir sobre el comportamiento de los demás; un atentado contra su libertad, decías; nunca consideraste que muchos de ellos están tan ocupados en satisfacer sus necesidades básicas que se olvidan de su Misión, y que necesitan quien los ayude; realmente es una lástima, tanto potencial desperdiciado; tantas habilidades sin utilizar para el beneficio común. La búsqueda de bienes materiales no es tu propósito de vida, pues siempre vas a desear tener más, sin importar lo que tengas que hacer, sin importar que los demás no tengan nada. Además, el éxito material es lo más sencillo de lograr, con haber aprendido a establecer metas y objetivos y un poco de fuerza de voluntad y disciplina en su seguimiento, pudiste haber logrado todo lo que te propusieras.

Buenos, durante este periodo siempre tuve la sensación de que algo no marchaba bien, por lo general, siempre estaba de malas, no me animaba en nada tener que ir a trabajar, el tráfico de la ciudad; la rutina diaria de levantarse, asearse, alimentarse, ir a trabajar, o a la escuela, regresar, tratar de distraerte con algo y finalmente dormir para iniciar todo al siguiente día, siempre pensé que no tenía sentido, que no era la razón por la que había nacido; que debía existir algo más importante, pero, en fin...; ¿Bueno, y que sigue ahora, que va a pasar conmigo?

Tendrás que regresar, pero primero debes pasar por un proceso de purificación, en el que todos tus recuerdos y emociones son borrados, vuelves a quedar limpio de cualquier aspecto que pudiera influir en tu nueva vida. Después de este periodo, vuelves a nacer en la dimensión física y esperamos que cumplas con tu Misión.

¿Este ciclo se repite siempre, no termina nunca?

Antes de nacer en una dimensión espiritual, tienes que evolucionar en un mundo físico-mental, solo te puedo decir que el ciclo no es infinito...

¿Con nuestros pensamientos, palabras y actos, estamos logrando crear un mundo mejor para todos los que vivimos en el?


¡Libera tu potencial, trabaja en tu mente!


Publicación sobre la reencarnación:
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/11/reencarnacion-o-vida-eterna.html

La siguiente liga contiene información sobre Liderazgo y Misión de Vida:
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/11/habitos-para-un-liderazgo-efectivo-ii.html




Hábitos para un Liderazgo Efectivo-II Misión de Vida


Hábitos para un Liderazgo Efectivo-II Misión de Vida

No actúes como si te quedaran cien años de vida
Marco Aurelio
Cuando en las empresas  un líder se ocupa constantemente de las actividades de operación diarias, termina por convertirse en administrador; y las funciones del líder y del administrador son totalmente diferentes, el líder guía, señala el camino, analiza los cambios del ambiente, detecta oportunidades, define la cultura, ayuda a establecer la misión y valores; y un administrador trabaja para mantener lo que ya fue establecido, crea procedimientos, programas de mejora, formatos de control, guías, manuales, etc.

En la vida personal sucede algo similar, si nos enfocamos solo en las actividades necesarias para cubrir nuestras necesidades básicas como alimentación, casa, vestido; y nos olvidamos de establecer lo verdaderamente importante; nuestra misión en la vida, nuestros valores y nuestras metas y objetivos, corremos el riesgo de ser arrastrados por el día a día, y estar tan ocupados en seguir a la mayoría, en lograr lo que por lo general se considera el éxito, cosas como una mejor posición en el trabajo, más dinero, conocimientos, y títulos; que no nos damos cuenta de que no son más que objetivos vacíos, y que en ocasiones los alcanzamos sacrificando aquello que realmente es importante; podemos llegar a una edad avanzada y arrepentirnos, no por lo que hicimos mal, sino por haber dedicado tanto tiempo al trabajo, por no haber expresado nuestros sentimientos, por lo que dejamos de hacer para vivir nuestra vida, para lograr nuestra misión. Por eso es muy importante definir nuestro propósito de vida; para saber hacia dónde dirigirnos.

¿Estamos haciendo todo lo posible para cumplir con nuestra misión de vida; y lo más importante, tenemos bien claro cuál es nuestro propósito de vida?

En el ambiente que sea, un líder debe tener bien claro cuál es su misión; y no estamos hablando solo de la misión de la empresa, sino de su misión personal, de su propósito de vida, de lo que lo hace feliz. Nuestra misión de vida es realmente lo más importante para nosotros, tan importante que no nos importan ni el tiempo ni los recursos que debamos invertir para hacerla realidad; una vez definida, siempre nos señala el camino a seguir.

Cuando analizamos nuestra vida, no es complicado darnos cuenta que estamos haciendo mucho menos de lo que podemos, mucho menos de lo que planeábamos lograr a esta edad, y muy probablemente, mucho menos de lo que esperábamos en la vida. Cuando llevamos una vida más o menos cómoda y además logramos un poco de admiración, respeto y tal vez algo de autoridad, entonces pensamos que no nos va tan mal y nos sentimos satisfechos y conformes con lo que hemos logrado, pero ¿esto es todo, no hay nada más?

Sin entrar en el terreno de la competencia, ¿Qué hay de nuestro deseo de ser un mejor hijo, un mejor esposo, un mejor padre, un mejor amigo o un mejor compañero de trabajo?

¿Qué sucedió con la verdadera vida que deseábamos tener; en que estuvimos tan ocupados que sin darnos cuenta abandonamos nuestros sueños y a pesar de tanto trabajo solo alcanzamos a obtener el pan de cada día?

¿Qué pasó con nuestra idea de contribuir a lograr un mundo mejor, de liberar todo el potencial que había en nosotros, de desarrollar al máximo nuestras capacidades y desempeñarnos de la mejor manera posible en las actividades diarias de la vida?

¿Qué es lo realmente importante para nosotros, porqué estamos haciendo lo que hacemos?

Tener bien claro nuestro propósito en la vida y nuestros valores nos permite alinear nuestras actividades en la familia con otras actividades que desempeñamos, de modo que nuestra conducta y actitudes sean congruentes con nuestros valores más importantes. De nada nos serviría lograr el éxito profesional si en el ambiente familiar tenemos un completo desorden.

Tenemos una serie de condicionamientos mentales que hacen que nuestra misión no sea muy clara de definir, pero cada uno de nosotros tiene la posibilidad de reescribir estos condicionamientos y adaptarlos para alcanzar la misión que hemos elegido.

Nuestro propósito de vida se convierte en la guía para tomar las decisiones más importantes de nuestra vida, sin dejarnos influir por las emociones que surgen en la interacción diaria, además, evitaríamos muchas de las enfermedades mentales o emocionales que son el resultado de una vida vacía, sin significado, sin razón de ser, sin propósito de vida.

Para ayudarnos a lograr nuestra misión, la naturaleza nos proporcionó a cada uno de nosotros un guía interno, un sistema automático que nos lleva a lograr lo que establecemos como importante; pero con tantas preocupaciones y actividades que tenemos, es difícil detenernos un momento y meditar sobre cuál es nuestra misión en la vida, cual es el propósito que orientará a nuestro guía interno a lograr lo que es verdaderamente importante. Pero en lo más profundo de nosotros tenemos un gran aprecio por nuestra familia, valoramos a nuestros hijos, los amamos, queremos ayudarlos, que no les falte nada. Pero no siempre se tienen claramente estos valores a la vista, estamos atrapados en un mar de actividades relacionadas con el trabajo, con la escuela y la forma en que interactuamos con nuestra familia tiene muy poco que ver con los sentimientos que tenemos hacia cada uno de ellos.

Si se nos complica definir cuál debería ser nuestra misión en la vida, podemos utilizar un recurso del que ya hemos tratado anteriormente, podemos hacer una visualización. Primero vamos a buscar un lugar tranquilo donde podamos estar por lo menos 30 minutos sin ser interrumpidos; podemos utilizar música clásica en un tono muy bajo; ahora, imaginemos que en una fecha muy lejana, estamos asistiendo a nuestro funeral; podemos ver que están reunidos nuestra familia,  amigos y algunos compañeros de trabajo para despedirse de nosotros; durante la ceremonia hablarán varias personas, nuestros hijos, nuestra esposa, algunos de nuestros amigos y tal vez algún compañero del trabajo; imaginemos lo que cada uno de ellos va a decir de nosotros, como nos conocieron, como nos consideraban, como fue nuestra relación; ¿Qué es lo que diría cada uno de ellos; como se expresarían de nosotros?

¿Nos gusta lo que visualizamos, nos sentiríamos satisfechos, que cambiaríamos?; vamos a intentarlo, aún tenemos la oportunidad de hacerlo mejor.

Todos tenemos la oportunidad de ser líderes en alguna actividad de nuestra vida, vamos a poner todo nuestro esfuerzo y empeño en desarrollar y utilizar nuestras habilidades para construir un mundo mejor en beneficio de todos; si eres estudiante trata no solo de ser mejor, sino de ayudar a tantos compañeros como puedas; si eres político, trabaja en beneficio de la gente y no del tuyo; si eres directivo en alguna empresa, defiende los derechos de la mayoría, no solo los de los accionistas, si eres policía, realmente cuida el orden y protege a las personas; si tienes una empresa, reparte las utilidades en 4 partes iguales, una para los dueños, una para el negocio, una para los clientes y una para los empleados; de esta forma lograremos un mundo más justo.

Que diferente sería nuestra vida si tuviéramos bien definida nuestra misión y con ella en la mente nos desempeñáramos en nuestras actividades diarias para hacerla realidad.


La siguiente liga contiene un relato sobre la Misión de Vida:
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/11/mision-reencarnacion.html