Mostrando las entradas con la etiqueta Hábitos para un Liderazgo Efectivo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Hábitos para un Liderazgo Efectivo. Mostrar todas las entradas

martes, 26 de mayo de 2020

Liderazgo-Trabajo en equipo


Habilidades de Liderazgo-Trabajo en equipo


¿Necesita un líder trabajar en equipo?

Alcanzar y mantener el éxito en cualquier tipo de organización, requiere el desarrollo de habilidades y talentos que prácticamente son imposibles de encontrar en una sola persona.

Las nuevas estructuras organizacionales, más planas y con menos niveles jerárquicos, requieren de una mayor interacción entre las personas que la integran, esta interacción sólo puede lograrse, de una manera adecuada, con una actitud de cooperación; una actitud donde el bienestar del grupo tenga prioridad sobre el beneficio personal.

De manera natural las personas tienden a agruparse de acuerdo a la afinidad en su personalidad y temperamento, a los intereses comunes que pudieran tener, o simplemente para lograr un objetivo común, pero esto no determina que lleguen a tener una interacción adecuada entre ellos. La habilidad para trabajar en equipo es algo que se debe aprender y desarrollar, algo en lo que se debe trabajar de manera constante, hasta alcanzar tal nivel de interacción que le permita al grupo lograr cualquier objetivo que se proponga, en el menor tiempo posible, y con la cantidad de recursos disponibles.

Aunque algunos autores señalan que la necesidad de trabajar en equipo nace en las empresas, bajo la forma de propuestas que requieren la participación de diversos sectores funcionales de las mismas; la formación de equipos está es tan antigua como el hombre mismo, la necesidad de agruparse para lograr un objetivo común se da de manera natural en la integración de cualquier grupo social.

Existen algunas diferencias entre los equipos de trabajo que se forman en una organización, y cualquier tipo de grupo, un equipo comparte un nombre, una misión, tienen una historia en común, buscan las mismas metas y objetivos, poseen expectativas comunes.

Toda organización es básicamente un equipo constituido por sus miembros, donde desde el nacimiento de ésta, sus integrantes establecen el acuerdo de trabajar en conjunto; de utilizar sus capacidades al máximo para lograr un objetivo común.

De aquí surgen dos conceptos; equipo de trabajo y trabajo en equipo.
-El equipo de trabajo es un grupo de personas asignadas o autoasignadas, de acuerdo a sus habilidades y competencias, para cumplir un determinado objetivo de trabajo
-El trabajo en equipo se refiere a la metodología que utiliza un grupo de personas para lograr sus metas.



¿Qué es el trabajo en equipo?

La metodología de trabajo que lleva a cabo un grupo de personas con capacidades que se complementan, comprometidas con un propósito y objetivos comunes y con responsabilidades y beneficios compartidos.



¿Cuáles son las características del trabajo en equipo?

Ante todo, cada uno de los integrantes debe estar comprometido con el propósito y objetivos comunes del grupo, y también deben compartir las  responsabilidades y beneficios.
  • Existe una integración armónica de las funciones y actividades desarrolladas por diferentes personas.
  • Las responsabilidades y los  beneficios son compartidos por sus miembros.
  • Las actividades desarrolladas se realizan en forma coordinada.
  • Los programas y planes de trabajo en equipo buscan lograr un objetivo común.



¿Por qué es importante el trabajo en equipo?

Porque el nivel de desempeño y los resultados obtenidos por un equipo de trabajo, perfectamente coordinado, conformado por personas comprometidas, actuando como una sola entidad, donde sus habilidades se complementan unas a otras, y unido en la búsqueda de un objetivo común son muy superiores, a los que obtendría un grupo donde no se dan estas características, sin importar que sus integrantes fueran los más capacitados e inteligentes.

De acuerdo con un estudio realizado por Gallup, sólo el 30% de los trabajadores estadounidenses está comprometido activamente con su trabajo. Esta falta de compromiso puede llevar a una pérdida de productividad de entre 450 y 550 millones de dólares al año, según el informe.



¿Se puede mejorar el trabajo en equipo?

Cualquier grupo puede ser transformado en un equipo, pero se deben cuidar los siguientes aspectos:

Unión, pertenecer al grupo debe ser algo atractivo, el grupo tendrá mayor o menor conexión, en la medida en que ser miembro sea considerado como algo positivo y se sientan atraídos por el grupo. Esta conexión puede ser de dos tipos, social, las relaciones interpersonales que los unen, y la relacionada con su función dentro del grupo, ésta última se refiere al modo en que las habilidades de cada miembro del grupo se combinan para alcanzar el máximo nivel de desempeño. La unión se puede lograr mediante algunas actividades como, diseñar el logo, o frase que identifiquen al equipo, o algunas que revelen las características comunes de los integrantes; también resultan útiles las actividades que permitan a los miembros evaluar las fortalezas y debilidades individuales.

Reglas y funciones, en todo grupo se establecen las normas que lo regirán, y se asignan funciones a cada uno de sus integrantes. Las reglas regulan el comportamiento de los miembros dentro del grupo, y las funciones les permiten realizar sus tareas de manera eficiente. Estas deben ser conocidas perfectamente por cada uno de los integrantes del grupo para garantizar su cumplimiento por parte de ellos.

Comunicación, una comunicación clara es vital en las actividades que desarrolla un equipo de trabajo, y en la búsqueda de sus objetivos, existen algunos consejos que se deben tomar en cuenta en la interacción entre los miembros del equipo.
-Sonreír, una sonrisa significa me gustas, me causas felicidad, me alegro de verte, me caes bien. La gente que sonríe, trabaja, enseña y vende con más eficacia, y ayuda a crear ambientes más agradables.
-Empatía, siempre hay una razón por la que las personas actúan como lo hacen; uno de los secretos del éxito, es la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde su perspectiva.
-Escuchar, en una conversación es muy importante poner atención exclusiva a la persona que habla, como si no existiera nadie más en el mundo, hagamos preguntas, dejemos que nos explique; no la interrumpamos, escuchemos con paciencia.
-Motivar, todo el mundo tenemos la de ser reconocidos; de ser importantes, y apreciados; el uso de elogios sinceros es básico para motivar, nadie quiere mentiras ni adulación fingida; se trata de motivar, de inspirar a aquellos con quienes entramos en contacto para que descubran las capacidades que poseen.
-No criticar, la crítica pone a las personas a la defensiva, y hace que traten de justificarse, hiere el sentido de importancia y despierta resentimientos. Cuando alguien comete un error hacérselo notar no traerá ningún beneficio, aun así, si fuera necesario llamar la atención a alguien, siempre es conveniente hacerlo a solas, sin testigos.
-Reconocer las equivocaciones, esto evita la actitud defensiva, y frecuentemente ayuda a resolver los problemas; cualquiera trata de justificar sus errores, pero quien los admite da un gran paso en la solución de los mismos. Si estamos equivocados, hay que admitirlo.

Planeación, es importante que los integrantes del equipo participen en la definición de los objetivos del grupo, en relación con el trabajo que desarrollan, y que cada uno entienda claramente cómo se enlazan sus metas individuales con los del grupo. Se puede asignar como actividad, definir su misión y objetivos

Interdependencia, cada uno de los miembros del grupo son responsables de los resultados logrados como equipo, pues las actividades que realizan cada uno de ellos, contribuyen en mayor o menor grado a la realización del objetivo en común. Líderes y colaboradores deben tener la sensación de que trabajan juntos hacia un objetivo común.



¿Cómo pueden los líderes, que gestionan a trabajadores con varios países y culturas, llevar a sus equipos de trabajo a alcanzar niveles máximos de desempeño?

Existen varios factores, entre ellos, está la cultura de la organización, la comunicación interna, y la creación de vínculos, apoyados por la tecnología

Cultura organizacional

Las mejores empresas son aquellas que logrado crear de una cultura de trabajo a partir de las culturas locales en las que operan. Estas empresas toman gente con talento, de los países donde operan, y las integran al estilo de la organización. Formar parte de estas organizaciones es asimilar su cultura, ser moldeado y mejorado para encajar en un contexto más amplio.

Crear una cultura en un lugar de trabajo también implica la fijación de metas profesionales individuales, enlazadas con las de la empresa, que todos los miembros se esfuerzan por alcanzar.

Comunicación interna

Para que una empresa tenga éxito, los líderes y sus colaboradores deben estar en el mismo canal, entendiendo que trabajan juntos hacia un objetivo común. La comunicación directa y abierta es esencial para esto; esta inclusión facilita la confianza entre los empleados y la organización. Muchas empresas realizan reuniones mensuales, donde participan la totalidad de sus colaboradores, ya sea de manera presencial, o remota, y en las que se analiza el avance en los objetivos de la empresa, los planes a futuro, y donde los participantes pueden enviar preguntas a los oradores para ser comentadas.

Crear vínculos

Las organizaciones deben encontrar formas de aprovechar la tecnología, para facilitar la interacción humana, para crear vínculos, que al final son lo que marca una gran diferencia entre las empresas que logran el éxito y las que no, el uso de la tecnología se orienta hacia las plataformas de capacitación, las bolsas de trabajo internas, la comunicación mediante redes sociales, los procesos internos de diseño, o de mejora continua.



Los mandamientos de un líder
  • Antepondré lo que sea mejor para los demás antes de lo que sea mejor para mí.
  • La organización que dirijo y aquellos con quienes trabajo deben estar primero.
  • Cuando pongo los intereses de la organización antes que los míos, mantengo la integridad ante aquellos que me contrataron.
  • Cuando pongo los intereses de los demás antes que los míos, desarrollo amistad y lealtad.





¡Despierta, libera tu potencial…!



jueves, 19 de mayo de 2016

Hábitos para el éxito-Trabajo en equipo

Trabajo en equipo
Trabajar en equipo, lograr una adecuada interdependencia, tener buenas relaciones, el todo debe ser más que la suma de sus partes, trabajar con otros con base en la confianza, en la lealtad; los buenos principios y valores, lograr una verdadera interacción e integración.
Es difícil encontrar personas influyentes que no tenga la habilidad para relacionarse con aquellos en quienes influyen. Este es el hábito más importante en las relaciones diarias con los demás. El trato con la gente es el mayor reto al que se enfrenta una persona en su vida, sobre todo cuando este trato involucra aspectos como la autoestima y la seguridad en sí misma de las personas con las que se interactúa. Podemos ganar más amigos interesándonos en ellos, que los que podríamos ganar tratando únicamente de interesarlos en nosotros. No importa si se trata de un empresario, de un empleado, un contador, una ama de casa, un arquitecto o un ingeniero todos tenemos las mismas dificultades en el trato con la gente; aún en áreas tan técnicas como la ingeniería o la arquitectura; solamente alrededor del 15 por ciento del éxito se debe al conocimiento técnico, y el 85 por ciento restante tiene que ver con la habilidad en las relaciones humanas, con la forma de atraer y tratar a las personas, a los contactos que tengamos, en resumen, a la personalidad y la capa­cidad para hacer equipo y tratar con los demás; hay un refrán que dice que una persona que no sabe sonreír no debería poner una tienda; entonces ¿es un hábito básico que debemos desarrollar?.
El interés y habilidad en el trato a los demás deben ser reales, no fingidos, tener un interés sincero en los demás no sólo nos traerá más amigos, sino que también puede crear lealtad; si se quiere convencer a una persona para que nos acompañe en el logro de una visión o en la búsqueda de un objetivo, primero debemos convencerlo de nuestro interés por él y por sus necesidades. Todos tenemos necesidad de algo, reconocimiento, compañerismo, comprensión, apoyo, el deseo de sentirnos valiosos. ¡La gente quiere sentirse importante!, quién influye a otros solo para conseguir su beneficio personal, los está manipulando; quien los influye y los ayuda para lograr un beneficio mutuo, los está motivando, está creando un equipo y se convierte en un líder sin límites.
Es motivante encontrar personas en los que la gente confía y a quienes siguen, pero es más motivante aún colaborar con este tipo de personas; que se interesan en la gente, la desarrollan y confían en ella; el resultado en esta situación es de confianza y lealtad.
De manera natural las personas se inclinan a relacionarse unas con otras de acuerdo a la afinidad en su personalidad y temperamento, pero esto no determina su habilidad para relacionarse. Hasta la persona más introvertida puede, y debe aprender a desarrollar buenas relaciones.
Consejos para mejorar el trato con la gente y formar mejores equipos.
Sonreír, las acciones dicen más que las palabras, una sonrisa significa me gustas, me causas felicidad, me alegro de verte, me caes bien, pensemos en el mejor amigo del hombre, porque se ha ganado esta fama, porque cuando nos ven brincan como locos, se alegran de vernos, nos demuestran que son felices de vernos.
La gente que sonríe, trabaja, enseña y vende con más eficacia, y ayuda a crear ambientes más agradables. Es preferible emplear a un vendedor sin experiencia que tenga una agradable sonrisa, que a un doctor en filosofía con cara de pocos amigos.
Empatía, siempre hay una razón por la que las personas actúan como lo hacen; tratemos de ponernos en su lugar; "¿qué pensaríamos; cuál sería nuestra reacción?, ¿por qué no cerramos los ojos y tratamos de ver las cosas desde su punto de vista?, esto no es sencillo y nos puede llevar tiempo acostumbrarnos, pero nos ayudará a obtener mejores resultados en nuestro trato con la gente y con menos fricciones. Uno de los secretos del éxito, es la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde su punto de vista como si fuera el propio.
¿No les gustaría tener una frase mágica para detener las discusiones, eliminar malos entendidos, crear buena voluntad y hacer que nos escuchen atentamente?; entonces, cuando haya una situación de conflicto, comencemos diciendo, ¡no lo culpo por sentir y reaccionar como lo hizo, si yo estuviera en su lugar, lo habría hecho de la misma manera!
Escuchar, en una conversación sobre el tema que sea, es muy importante poner atención exclusiva a la persona que habla, como si no existiera nadie más en el mundo; la persona con quien hablamos está cien veces más interesada en ella misma, en sus necesidades y sus problemas que en nosotros; hay que animarlos a que hablen de sí mismos y cuando sea nuestro turno hay que hablar de lo que les interesa a ellos y cómo conseguirlo. Si alguien se interesa en ayudarnos a resolver nuestros problemas no tendrá que esforzarse mucho por convencernos para avanzar en una dirección, lo haremos nosotros mismos.
Dejemos que hable la otra persona, ella sabe más que nosotros sobre sus problemas y necesidades, hagamos preguntas, dejemos que nos explique; no la interrumpamos, pues no nos prestará atención mientras tenga todavía ideas que quiera expresar, escuchemos con paciencia. Hasta nuestros amigos prefieren hablar de sus asuntos antes que escucharnos hablar de los nuestros, entonces, permitamos que la otra persona sea quien hable más.
Motivar, todo el mundo tenemos necesidades y hay una muy importante, el deseo de ser grande; de ser importante, de ser apreciado; hay que satisfacer sinceramente este deseo de importancia en los demás tratando de que la otra persona se sienta importante, no importa de la situación que se trate, hay que hacerles sentir que reconocemos su importancia; el uso de elogios en lugar de críticas es básico para motivar, en sicología se llama reforzamiento de una conducta, utilizando el elogio sincero, se reforzará lo bueno que hace la gente. No es fácil, cuando estamos acostumbrados a ver solamente las cosas negativas; en ocasiones es difícil encontrar algo que elogiar, si conseguimos encontrarlo, vamos a aprovecharlo, a todos nos agrada ser elogiados, pero solo cuando el elogio es sincero y no algo que la otra persona puede estar diciendo sólo para hacemos sentir bien.
Todos anhelamos aprecio y reconocimiento, pero nadie quiere mentiras ni adulación fingida; no se trata de cambiar a la gente, se trata de motivar, de inspirar a aquellos con quienes entramos en contacto para que descubran las capacidades que poseen.
No criticar, la crítica pone a las personas a la defensiva, y hace que traten de justificarse y de criticarnos también; lastima el orgullo personal, hiere el sentido de importancia y despierta resentimientos; en lugar de criticar, tratemos de comprender por qué actúan de determinada forma, es más provechoso; cualquiera puede criticar y quejarse, la mayoría lo hacemos; pero se necesita carácter y dominio de sí mismo para controlarse, entender y no criticar. Cuando alguien comete un error se siente tan mal que hacérselo notar no traerá ningún beneficio, y menos si lo hacemos frente a otros, esto tendrá siempre un efecto negativo, aun así, si fuera necesario llamar la atención a alguien, es siempre conveniente hacerlo a solas, sin testigos.
Cuando se cometen errores, es una buena oportunidad para plantearlo de manera diferente a como normalmente lo hacemos, agradecer al grupo por su trabajo y su esfuerzo, comentar que no es raro que alguien cometa un error, que confiamos en que no se volverá a presentar, y asegurar delante de todos, que tenemos fe en ellos, y que sabemos que ponen lo mejor de sí.
El lenguaje corporal también es muy importante, se puede decir a otra persona que se equivocó con una mirada, una entonación o un gesto, y si le decimos que se equivoca, ¿creen que podremos convencerlo de que esté de nuestra parte?
En una discusión, sólo hay un modo de sacar la mejor parte y es evitarla, no se puede ganar en una discusión, porque si se pierde, ya está perdida; y si se gana, se pierde también porque se destruyen los argumentos de la otra persona, le hacemos sentirse inferior, lastimamos su orgullo y una persona convencida contra su voluntad, internamente sigue teniendo la misma opinión.
Cuando hablemos con alguien y tratemos de convencerlo de algo, empecemos destacando, y sigamos destacando, las cosas en las que estamos de acuerdo; sigamos reforzando, que tenemos el mismo fin y que la única diferencia es de forma y no de fondo. A nadie le gusta sentir que lo obligan a hacer algo, nos gusta que se tome en cuenta nuestros deseos, necesidades, ideas; que nos tengan bien comunicados
Reconocer cuando nos equivocamos, es mejor decir nosotros mismos todas las cosas negativas que sabemos están pensando o quieren decir otras personas, y decirlas a la primera oportunidad; “Señor, si lo que dice usted es cierto, la culpa es mía y no hay excusas, estoy muy apenado por lo que ocurre”; esto evita la actitud defensiva, y frecuentemente ayuda a resolver los problemas; cualquiera trata de justificar sus errores, casi todos lo hacemos, pero quien los admite da un gran paso en la solución de los mismos. Si estamos equivocados, hay que admitirlo.
No se trata sobre cómo evitar la confrontación, se trata de hacernos reflexionar en que si, en toda confrontación, nos concentramos en buscar los hechos y encontrar soluciones, en lugar de buscar culpables, y lo hacemos de la forma adecuada, todos saldremos beneficiados.

Existen muchas otras habilidades para lograr una buena relación con las personas, pero si alguien tiene un auténtico interés por la gente, la desarrolla y confía en ella, no tendrá ningún problema en ganarse su respeto, su confianza y lealtad.


¡Libera tu potencial!

viernes, 29 de noviembre de 2013

Hábitos para un Liderazgo Efectivo-II Misión de Vida


Hábitos para un Liderazgo Efectivo-II Misión de Vida

No actúes como si te quedaran cien años de vida
Marco Aurelio
Cuando en las empresas  un líder se ocupa constantemente de las actividades de operación diarias, termina por convertirse en administrador; y las funciones del líder y del administrador son totalmente diferentes, el líder guía, señala el camino, analiza los cambios del ambiente, detecta oportunidades, define la cultura, ayuda a establecer la misión y valores; y un administrador trabaja para mantener lo que ya fue establecido, crea procedimientos, programas de mejora, formatos de control, guías, manuales, etc.

En la vida personal sucede algo similar, si nos enfocamos solo en las actividades necesarias para cubrir nuestras necesidades básicas como alimentación, casa, vestido; y nos olvidamos de establecer lo verdaderamente importante; nuestra misión en la vida, nuestros valores y nuestras metas y objetivos, corremos el riesgo de ser arrastrados por el día a día, y estar tan ocupados en seguir a la mayoría, en lograr lo que por lo general se considera el éxito, cosas como una mejor posición en el trabajo, más dinero, conocimientos, y títulos; que no nos damos cuenta de que no son más que objetivos vacíos, y que en ocasiones los alcanzamos sacrificando aquello que realmente es importante; podemos llegar a una edad avanzada y arrepentirnos, no por lo que hicimos mal, sino por haber dedicado tanto tiempo al trabajo, por no haber expresado nuestros sentimientos, por lo que dejamos de hacer para vivir nuestra vida, para lograr nuestra misión. Por eso es muy importante definir nuestro propósito de vida; para saber hacia dónde dirigirnos.

¿Estamos haciendo todo lo posible para cumplir con nuestra misión de vida; y lo más importante, tenemos bien claro cuál es nuestro propósito de vida?

En el ambiente que sea, un líder debe tener bien claro cuál es su misión; y no estamos hablando solo de la misión de la empresa, sino de su misión personal, de su propósito de vida, de lo que lo hace feliz. Nuestra misión de vida es realmente lo más importante para nosotros, tan importante que no nos importan ni el tiempo ni los recursos que debamos invertir para hacerla realidad; una vez definida, siempre nos señala el camino a seguir.

Cuando analizamos nuestra vida, no es complicado darnos cuenta que estamos haciendo mucho menos de lo que podemos, mucho menos de lo que planeábamos lograr a esta edad, y muy probablemente, mucho menos de lo que esperábamos en la vida. Cuando llevamos una vida más o menos cómoda y además logramos un poco de admiración, respeto y tal vez algo de autoridad, entonces pensamos que no nos va tan mal y nos sentimos satisfechos y conformes con lo que hemos logrado, pero ¿esto es todo, no hay nada más?

Sin entrar en el terreno de la competencia, ¿Qué hay de nuestro deseo de ser un mejor hijo, un mejor esposo, un mejor padre, un mejor amigo o un mejor compañero de trabajo?

¿Qué sucedió con la verdadera vida que deseábamos tener; en que estuvimos tan ocupados que sin darnos cuenta abandonamos nuestros sueños y a pesar de tanto trabajo solo alcanzamos a obtener el pan de cada día?

¿Qué pasó con nuestra idea de contribuir a lograr un mundo mejor, de liberar todo el potencial que había en nosotros, de desarrollar al máximo nuestras capacidades y desempeñarnos de la mejor manera posible en las actividades diarias de la vida?

¿Qué es lo realmente importante para nosotros, porqué estamos haciendo lo que hacemos?

Tener bien claro nuestro propósito en la vida y nuestros valores nos permite alinear nuestras actividades en la familia con otras actividades que desempeñamos, de modo que nuestra conducta y actitudes sean congruentes con nuestros valores más importantes. De nada nos serviría lograr el éxito profesional si en el ambiente familiar tenemos un completo desorden.

Tenemos una serie de condicionamientos mentales que hacen que nuestra misión no sea muy clara de definir, pero cada uno de nosotros tiene la posibilidad de reescribir estos condicionamientos y adaptarlos para alcanzar la misión que hemos elegido.

Nuestro propósito de vida se convierte en la guía para tomar las decisiones más importantes de nuestra vida, sin dejarnos influir por las emociones que surgen en la interacción diaria, además, evitaríamos muchas de las enfermedades mentales o emocionales que son el resultado de una vida vacía, sin significado, sin razón de ser, sin propósito de vida.

Para ayudarnos a lograr nuestra misión, la naturaleza nos proporcionó a cada uno de nosotros un guía interno, un sistema automático que nos lleva a lograr lo que establecemos como importante; pero con tantas preocupaciones y actividades que tenemos, es difícil detenernos un momento y meditar sobre cuál es nuestra misión en la vida, cual es el propósito que orientará a nuestro guía interno a lograr lo que es verdaderamente importante. Pero en lo más profundo de nosotros tenemos un gran aprecio por nuestra familia, valoramos a nuestros hijos, los amamos, queremos ayudarlos, que no les falte nada. Pero no siempre se tienen claramente estos valores a la vista, estamos atrapados en un mar de actividades relacionadas con el trabajo, con la escuela y la forma en que interactuamos con nuestra familia tiene muy poco que ver con los sentimientos que tenemos hacia cada uno de ellos.

Si se nos complica definir cuál debería ser nuestra misión en la vida, podemos utilizar un recurso del que ya hemos tratado anteriormente, podemos hacer una visualización. Primero vamos a buscar un lugar tranquilo donde podamos estar por lo menos 30 minutos sin ser interrumpidos; podemos utilizar música clásica en un tono muy bajo; ahora, imaginemos que en una fecha muy lejana, estamos asistiendo a nuestro funeral; podemos ver que están reunidos nuestra familia,  amigos y algunos compañeros de trabajo para despedirse de nosotros; durante la ceremonia hablarán varias personas, nuestros hijos, nuestra esposa, algunos de nuestros amigos y tal vez algún compañero del trabajo; imaginemos lo que cada uno de ellos va a decir de nosotros, como nos conocieron, como nos consideraban, como fue nuestra relación; ¿Qué es lo que diría cada uno de ellos; como se expresarían de nosotros?

¿Nos gusta lo que visualizamos, nos sentiríamos satisfechos, que cambiaríamos?; vamos a intentarlo, aún tenemos la oportunidad de hacerlo mejor.

Todos tenemos la oportunidad de ser líderes en alguna actividad de nuestra vida, vamos a poner todo nuestro esfuerzo y empeño en desarrollar y utilizar nuestras habilidades para construir un mundo mejor en beneficio de todos; si eres estudiante trata no solo de ser mejor, sino de ayudar a tantos compañeros como puedas; si eres político, trabaja en beneficio de la gente y no del tuyo; si eres directivo en alguna empresa, defiende los derechos de la mayoría, no solo los de los accionistas, si eres policía, realmente cuida el orden y protege a las personas; si tienes una empresa, reparte las utilidades en 4 partes iguales, una para los dueños, una para el negocio, una para los clientes y una para los empleados; de esta forma lograremos un mundo más justo.

Que diferente sería nuestra vida si tuviéramos bien definida nuestra misión y con ella en la mente nos desempeñáramos en nuestras actividades diarias para hacerla realidad.


La siguiente liga contiene un relato sobre la Misión de Vida:
http://rbb-desarrollo.blogspot.com/2013/11/mision-reencarnacion.html

jueves, 14 de noviembre de 2013

Hábitos para un Liderazgo Efectivo-I Iniciativa



¡Iniciativa!

Todos hemos escuchado, o leído numerosas historias de personas que pasaron una infancia difícil; que iniciaron su vida profesional ganando un salario de miseria y sin embargo con el paso de los años lograron un éxito tan grande que llegaron a fundar grandes empresas prácticamente de la nada, o que incluso llegaron a ser presidentes de una nación; ¿Qué características desarrollaron estas personas para alcanzar los logros que tuvieron?

La mayoría de nosotros tenemos los mismos sueños que ellos tenían, los mismos deseos de superación, ¿Qué los hace diferentes a nosotros?; son muchas las características que presentan cada uno de ellos, pero un rasgo común es que eran personas proactivas, tenían una gran iniciativa.

Cuando vemos que suceden cosas buenas en las vidas de otras personas, nos preguntamos ¿Cómo lo han hecho?, quisiéramos saber su técnica, nos sentimos admirados de las familias y las empresas basadas en principios sólidos, de su fuerza y madurez, de la unidad entre sus integrantes, o de su cultura y valores que se adaptan tan bien al cambio, y que siempre logran resultados por encima de lo esperado.


Ante una situación difícil la mayoría nos quejamos y después nos resignamos y buscamos la forma de adaptarnos a la nueva situación, pero ellos no,  siempre deciden hacer algo, no aceptan las situaciones negativas que se presentan en su vida, trabajan para crear las situaciones que desean. Si quieren una vida saludable, hacen ejercicio y se alimentan adecuadamente, si desean progresar en su trabajo, se preparan desarrollando las habilidades que les permitirán ser más productivos y eficientes; si desean ser mejores, trabajan en fortalecer su carácter y fuerza de voluntad; en general nunca están quietos, siempre están buscando la forma de lograr lo que desean.


El mundo actual es mucho más complejo que en el siglo anterior, hace apenas poco más de una década estábamos ante el surgimiento de las empresas punto com. La tecnología y la comunicación hacen el mundo más estresante y exigente; vivimos en la época de la globalización, la información y el conocimiento y casi todo lo que hacemos, ya sea bueno o malo, queda registrado en algún lugar, no hay forma de esconderse en un mundo tan interactivo y tan interconectado como el actual.
En nuestra vida personal y profesional, enfrentamos problemas y retos distintos a los que estábamos acostumbrados. En una sociedad donde todo mundo quiere ser líder y alcanzar el éxito, ¿Cómo hacemos para sobresalir, para ser mejores personas, para conseguir lo que nos proponemos, para tener un mejor futuro para nosotros, para nuestra familia, y para las personas con quiénes convivimos?

Actualmente se considera al éxito y al liderazgo más como una característica de la personalidad y de la imagen pública, y esto influye en que una persona trabaje casi exclusivamente en dos campos; en el desarrollo de habilidades y técnicas de relaciones públicas que hacen funcionar los procesos de la in­teracción humana y en la actitud mental positiva expresada en una gran cantidad de frases motivadoras. Pero el concentrarnos en esto no es garantía de que obtendremos lo que deseamos, pues podemos encontrar una gran cantidad de personas que alcanzan una posición de liderazgo y tienen gran éxito material pero no encuentran la felicidad; y la razón es que hemos dejado a un lado el desarrollo de las características que nos garantizan una mejora continua y nos permitan alcanzar el verdadero éxito y la felicidad.
La idea actual de éxito y liderazgo consiste en conseguir beneficios en la vida de una forma rá­pida y sencilla, “Hágase millonario sin preocupaciones”, y de esta forma, sin esforzarnos, sin inversión de ninguna clase, sin modificar nuestra conducta, queremos obtener todo lo que deseamos sin pasar antes por un proceso de trabajo y de­sarrollo de las habilidades necesarias; este esquema de “Conviértase en líder en una semana”, promete beneficios sin demasiado esfuerzo; y por lo general, este tipo de procesos no logran la verdadera felicidad ni los resultados esperados.
En las empresas con frecuencia sucede lo mismo, las áreas responsables del Recurso Humano se enfocan en desarrollar solo las habilidades que puedan ser de beneficio para la empresa, sin preocuparse por el aspecto interior de las personas, sin fortalecer el carácter de las mismas, y cuando los resultados son ausentismo, alta rotación, falta de lealtad, falta de compromiso y mal clima laboral, vuelven a buscar otros métodos que solucionen los problemas, pero ignorando los principios naturales en los que se basa una cultura de confianza.
Hace tiempo acostumbraba comer en un restaurante que normalmente estaba lleno de clientes, después lo vendieron, y al nuevo propietario le interesaron más las utilidades así que decidió servir porciones más pequeñas. Durante poco tiempo, con costos más bajos, las ganancias crecieron; pero los clientes empezaron a desaparecer; y el negocio comenzó a tener problemas, el propietario trató de revertir la situación, pero fue demasiado tarde, desapareció la confianza y los clientes no regresaron, hasta que finalmente cerró. El dueño se enfocó solo en los beneficios y se olvidó de conservar la fuente de tales beneficios, los clientes.

En nuestra vida personal podemos encontrarnos en la misma situación, podemos estar enfocando nuestros esfuerzos solamente en los beneficios y descuidar la fuente de los mismos, esa fuente es nuestra propia persona; podemos estar olvidando fortalecer aquello que nos da la capacidad para producir tales beneficios de manera permanente, se trata de nuestro carácter y nuestra personalidad.
El proceso para lograr el liderazgo y la efectividad personal debe centrarse en fortalecer el carácter de la persona; ese es el enfoque que debemos aplicar si queremos desarrollar las habilidades para lograr un liderazgo efectivo y continuo, trabajar primero nuestros aspectos internos para estar en condiciones de modificar las situaciones externas. Esto es algo que no cambia con los avances tecnológicos y que seguirá vigente no importa la época, es lo que distingue a las personas que logran sus propósitos de aquellos que solo la van pasando.
Uno de los aspectos fundamentales a fortalecer cuando hablamos del carácter es el hábito de la iniciativa. A la iniciativa se le conoce también como drive, empuje, o proactividad, y significa no aceptar las cosas como vienen, es actuar para que suceda lo que deseamos que suceda en cualquier situación de nuestra vida, es aceptar que nosotros somos los responsables directos de la situación actual en que nos encontramos y empujar a que las cosas se realicen lo más cercano a lo que deseamos utilizando al 100% nuestras habilidades, o desarrollando las que necesitamos; es no dejarle a otros las decisiones sobre nuestra vida, y que lo que somos sea el resultado de cada una de nuestras decisiones y no las de ellos.
¿Cómo se llega a desarrollar el hábito de la iniciativa?, muchas veces se debe a la necesidad; cuando tienes hambre, no te queda más remedio que hacer algo para ganarte la vida, otras veces se produce un cambio de pensamiento cuando una enfermedad o accidente amenazan tu vida, o cuando te conviertes en esposo o esposa, en padre o abuelo; estas son situaciones que te cambian completamente el enfoque con el que ves las cosas y que te motivan a iniciar un cambio interno; otras veces simplemente porque deseamos ser mejores personas.
¿Somos personas con iniciativa, estamos constantemente buscando oportunidades, o esperamos a que lleguen a nosotros?, ¿iniciamos algo de inmediato, o nos intimida abandonar nuestra zona de confort y lo analizamos durante meses y meses?; recordemos que incluso una decisión correcta no tiene ningún beneficio si se toma demasiado tarde, “sabía que era la decisión correcta, pero no la tomé a tiempo”

¿Qué cualidades tiene una persona con iniciativa?
Tienen objetivos, saben lo que quieren y una vez que se deciden no se detienen hasta lograr lo que desean.

Actúan, se esfuerzan en lograr sus objetivos, no esperan a que alguien los motive, saben que es su responsabilidad salir de su zona de confort y hacen las cosas que tienen que hacer cuando deben hacerse, no esperan a que se presente la oportunidad, ellos la crean.

Se arriesgan, están siempre dispuestos a correr riesgos porque saben que no hacer nada implica un costo mayor.  Además, si no toman el balón, no pueden dirigir al equipo.

Aceptan equivocarse, cuando las cosas no salen como esperaban no se detienen a lamentarse, aprovechan el aprendizaje obtenido y vuelven a intentarlo hasta que lo consiguen.

Terminan lo que inician, esta es una de las cualidades fundamentales de una persona responsable, es muy valioso contar con personas que tomen su responsabilidad y terminen hasta el último detalle lo que han iniciado.

Siempre están aprendiendo, trabajan constantemente en el desarrollo de sus habilidades a través del aprendizaje formal, de la lectura o mediante algún asesor/coach.

No se conforman, cuando logran sus metas, se ponen nuevos retos; algunos líderes, al alcanzar una meta como titularse, lograr el puesto deseado, recibir un reconocimiento o alcanzar la independencia financiera, piensan que ya es suficiente y no se esfuerzan más, cuando sucede esto, dejan de crecer.

Tanto en el ámbito personal, como en el profesional, si queremos desarrollarnos y ser mejores; debemos trabajar en fortalecer nuestro carácter, nuestra parte interna, ir construyendo los hábitos necesarios para convertirnos en las personas que debemos ser; la iniciativa es uno de ellos.


¡Libera tu potencial; trabaja en tu mente!

Habilidades de un Lider-I Interés por la gente

Interés por la gente


¿Cuál es la principal habilidad que debe desarrollar un líder?
Es difícil encontrar un gran líder que no tenga la habilidad para relacionarse con las personas en las que influye. Esta es la habilidad más importante del liderazgo. Sin ella una persona no puede dirigir eficazmente a otras.
Antes de siquiera pensar en dirigir, o influir a un grupo, un líder se debe interesar por ellos; las personas no se motivan por los títulos, o por el dinero que posee alguien; la gente responde a la gente. El que influye en otros solo para que lo sigan es un líder con limitaciones.
El trato con la gente es el mayor reto al que se enfrenta una persona en su vida, sobre todo cuando este trato involucra aspectos como la autoestima y la seguridad en sí misma de las personas con las que se interactúa. Podemos ganar más amigos en dos meses interesándonos en ellos, que los que podríamos ganar en dos años tratando únicamente de interesarlos en nosotros. No importa si se trata de un empresario, de un empleado, un contador, una ama de casa, un arquitecto o un ingeniero todos tendrán las mismas dificultades en el trato con la gente; aún en áreas tan técnicas como la ingeniería o la arquitectura, solo alrededor del 15 por ciento del éxi­to se debe al conocimiento técnico, y el 85 por ciento restante tiene que ver con la habi­lidad en las relaciones humanas, con la forma de atraer y tratar a las personas, a los contactos que tengamos, en resumen, a la personalidad y la capa­cidad para tratar con los demás; hay un refrán que dice que una persona que no sabe sonreír no debería poner una tienda; entonces ¿no creen que es una habilidad básica que todos debemos desarrollar?.
El interés en el trato a los demás debe ser real, no fingido, tener un interés sincero en los demás no sólo nos traerá más amigos, sino que también puede crear lealtad a un negocio por parte de los clientes; si se quiere convencer a una persona para que nos acompañe en el logro de una visión o en la búsqueda de un objetivo, primero debemos convencerlo de nuestro interés por él y por sus necesidades.
Todos tenemos necesidad de algo, reconocimiento, compañerismo, comprensión, apoyo, el deseo de sentirnos valiosos. ¡La gente quiere sentirse importante!, el líder que influye a otros para conseguir su beneficio personal, solo está manipulando; el líder que los influye y desarrolla para lograr un beneficio mutuo y para que, a su vez, ellos dirijan a otros, está motivando, y se convierte en un líder sin límites.
Es motivante encontrarse con un líder en el que la gente confía y al que siguen pero es más motivante encontrar y colaborar con un líder que se interesa en la gente, la desarrolla y confía en ella. Cuando ambas situaciones se combinan, el resultado es confianza y lealtad. Mientras más confianza tenga la gente en el líder, más dispuestos estarán a aceptar y alcanzar los cambios propuestos por él. La confianza y la lealtad es lo que mantiene a los seguidores y a los líderes unidos.
De manera natural las personas se inclinan a relacionarse unas con otras de acuerdo a la afinidad en su personalidad y temperamento, pero esto no determina su habilidad para relacionarse. Hasta la persona más introvertida puede aprender a desarrollar buenas relaciones; y esta habilidad se puede aprender y mejorar.
Consejos para mejorar el trato con la gente.
Sonreír, las acciones dicen más que las palabras, una sonrisa significa me gustas, me causas felicidad, me alegro de verte, me caes bien, pensemos en el mejor amigo del hombre, porque se ha ganado esta fama, porque cuando nos ven brincan como locos, se alegran de vernos, nos demuestran que son felices de vernos.
La gente que sonríe, trabaja, enseña y vende con más eficacia, y ayuda a crear ambientes más agradables. Es preferible emplear a un vendedor sin experiencia que tenga una agradable sonrisa, que a un doctor en filosofía con cara de pocos amigos.
Empatía, siempre hay una razón por la que las personas actúan como lo hacen; tratemos sinceramente de ponernos en su lugar; "¿qué pensaríamos; cuál sería nuestra reacción?, ¿por qué no cerramos los ojos y tratamos de ver las cosas desde su punto de vista?, esto no es sencillo y nos puede llevar tiempo acostumbrarnos, pero nos ayudará a obtener mejores resultados en nuestro trato con la gente y con menos fricciones. Uno de los secretos del éxito, es la capacidad para apreciar el punto de vista del prójimo y ver las cosas desde su punto de vista como si fuera el propio.
¿No les gustaría tener una frase mágica para detener las discusiones, eliminar malos entendidos, crear buena voluntad y hacer que nos escuchen aten­tamente?; entonces, cuando haya una situación de conflicto, comencemos diciendo, ¡no lo culpo por sentir y reaccionar como lo hizo, si yo estuviera en su lugar, lo habría hecho de la misma manera!
Escuchar, en una conversación, sobre el tema que sea, es muy importante poner atención ex­clusiva a la persona que habla, como si no existiera nadie más en el mundo; la persona con quien hablamos está cien veces más interesada en ella misma, en sus necesida­des y problemas que en nosotros; hay que animarlos a que hablen de sí mismos y cuando sea nuestro turno hay que hablar de lo que les interesa a ellos y cómo conseguirlo. Si alguien se interesa en ayudarnos a resolver nuestros problemas no tendrá que esforzarse mucho por convencernos para avanzar en una dirección, lo haremos nosotros mismos.
Dejemos que hable la otra persona, ella sabe más que nosotros sobre sus problemas y necesidades, hagamos preguntas, dejemos que nos explique; no la interrumpamos, pues no nos prestará atención mientras tenga todavía ideas que quiera expresar, es­cuchemos con paciencia. Hasta nuestros amigos prefieren ha­blar de sus asuntos antes que escucharnos hablar de los nuestros, entonces, permitamos que la otra persona sea quien hable más.
Motivar, todo el mundo vemos satisfechas nuestras necesidades en la vida, menos una, el deseo de ser grande; de ser importante, de ser apreciado; hay que satisfacer sinceramente este deseo de importancia en los demás tratando de que la otra persona se sienta importante, no importa la situación de que se trate, hay que hacerles sentir que reconocemos su importancia; el uso de elogios en lugar de críticas es básico para motivar, en sicología se llama reforzamiento de una conducta, utilizando el elogio sincero, se refor­zará lo bueno que hace la gente. No es fácil, cuando estamos acostumbrados a ver solo las cosas negativas; y en ocasiones es difícil encontrar algo que elogiar, si conseguimos encontrarlo, vamos a aprovecharlo, a todos nos agrada ser elogiados, pero solo cuando el elogio es específico y sincero, no algo que la otra persona puede estar diciendo sólo para hacemos sentir bien.
Todos anhelamos aprecio y reconoci­miento, pero nadie quiere mentiras ni adulación fingida; no se trata de cambiar a la gente, se trata de motivar, de inspirar a aquellos con quienes entramos en contacto para que descubran las capacidades que poseen.
No criticar ni discutir, la crítica pone a las personas a la defensiva, y hace que traten de justificarse y de criticarnos también; lastima el orgullo personal, hiere el sentido de importancia y despierta resentimientos; en lugar de criticar, tratemos de comprender por qué actúan de determinada forma, es más provechoso; cualquiera puede criticar y quejarse, la mayoría lo hacemos; pero se necesita carácter y dominio de sí mismo para controlarse, entender y no criticar.
Cuando alguien comete un error se siente tan mal que hacérselo notar no traerá ningún beneficio, y menos si lo hacemos frente a otros, esto tendrá siempre un efecto negativo, aun así, si fuera necesario llamar la atención a alguien, es siempre conveniente hacerlo a solas, sin testigos.
Cuando se detectan errores, es una buena oportunidad para plantearlo de manera diferente a como normalmente lo hacemos, agradecer al grupo por su trabajo y esfuerzo, comentar que no es raro que alguien cometa un error, que confiamos en que no se volverá a presentar, y asegurar delante de todos, que tenemos fe en ellos, y que sabemos que ponen lo mejor de sí.
El lenguaje corporal también es muy importante, se puede decir a otra persona que se equivocó con una mirada, una entonación o un gesto, y si le decimos que se equivoca, ¿creen que podremos convencerlo de que esté de nuestra parte?
En una discusión, sólo hay un modo de sacar la mejor parte y es evitarla, no se puede ganar en una discusión, por­que si se pierde, ya está perdida; y si se gana, se pier­de también porque se destruyen los argumentos de la otra persona, le hacemos sentirse inferior, las­timamos su orgullo y una persona convencida contra su voluntad, internamente sigue teniendo la misma opinión.
Cuando hablemos con alguien y tratemos de convencerlo de algo, empecemos destacando, y sigamos destacando, las cosas en las que estamos de acuerdo; sigamos reforzando, que tenemos el mismo fin y que la única diferencia es de forma y no de fondo. A nadie le gusta sentir que lo obligan a hacer algo, nos gusta que se tomen en cuenta nuestros deseos, necesidades, ideas; que nos tengan bien comunicados
Reconocer cuando nos equivocamos, es mejor decir nosotros mismos todas las cosas negativas que sabemos están pensando o quieren decir otras personas, y decirlas a la primera oportunidad; “Señor, si lo que dice usted es cierto, la cul­pa es mía y no hay excusas, estoy muy apenado por lo que ocurre”; esto evita la actitud defensiva, y frecuentemente ayuda a resolver los problemas; cualquiera trata de justificar sus errores, casi todos lo hacemos, pero quien los admite da un gran paso en la solución de los mismos. Si estamos equivocados, hay que admitirlo.
El mensaje de los dos puntos anteriores no trata sobre cómo evitar la confrontación, trata de hacernos reflexionar en que si, en toda confrontación, nos concentramos en buscar los hechos y encontrar soluciones, en lugar de buscar culpables, y lo hacemos de la forma en que se aconseja, todos saldremos beneficiados en el proceso.
Existen muchas otras habilidades para lograr una buena interacción con las personas, pero creo que si alguien tiene un auténtico interés por la gente, los desarrolla y confía en ellos, no tendrá ningún problema en ganarse el respeto, la confianza y lealtad de aquellos a quienes dirige.

¡Libera tu potencial…!