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miércoles, 11 de marzo de 2015

Profecía autocumplida


Logrando una actitud mental positiva

Tú decides como ver la vida
Si pensamos,  y confiamos en que podemos lograr algo, estamos en lo cierto, si creemos que no, ¡también!, esta situación es conocida como profecía auto-cumplida, o efecto Pigmalión y está íntimamente relacionada con la fe, el pensamiento positivo y la ley de la atracción; nuestras creencias y expectativas hacen realidad nuestros deseos, pero también pueden materializar nuestros miedos; la buena noticia es que pueden ser modificadas y utilizadas a nuestro favor para lograr nuestras metas y objetivos.
Podemos aprender cómo conseguirlo…, pero lo más importante es tener la fe suficiente; tener la firme convicción de que podemos lograrlo. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado ante situaciones como las siguientes?:

“Todo me sale mal, sé que no voy a conseguir ese trabajo, es una empresa muy importante; lo voy a intentar, pero estoy seguro que me dirán que no”. “Necesito perder peso, pero no puedo, todos me dicen que me ejercite para mejorar mi forma física y mental, pero sé perfectamente que eso no funcionará conmigo porque ya lo he intentado varias veces sin ningún resultado”. “Nada funciona bien en mi vida, parece que todo y todos están en mi contra, debo una gran cantidad en mi tarjeta de crédito y no puedo conseguir el dinero para pagarlo”. Cada vez que nos encontramos pensando o diciendo alguna frase como las anteriores, podemos estar seguros de algo; si existía la más mínima oportunidad de que los resultados fueran favorables, lo más seguro es que, con esa actitud mental, tal oportunidad haya desaparecido; ¿por qué perder la fe en nosotros mismos; por qué no confiar en que dentro de nosotros tenemos lo necesario par lograr todo lo que nos propongamos? 

Si pensamos, nos expresamos y actuamos de esa forma tan negativa, sin fe en nuestras capacidades, podemos estar seguros de que no conseguiremos nada de lo que deseamos, a pesar de que exista una clara posibilidad de lograrlo; y la única persona que puede eliminar toda esa carga de negatividad y modificar los resultados no deseados de nuestra vida, somos nosotros mismos.

¿Cómo hacer para quitar la negatividad de nuestra vida?
Lo más importante que podemos hacer para conseguirlo, es comenzar a crear una tendencia de fe o de pensamiento positivo ante cada situación negativa que se nos presenta; primero debemos aceptar que lo que pensemos y esperemos, es lo que sucederá; nuestros pensamientos y creencias son muchísimo más importantes de lo que podemos llegar a creer, y es posible que, por sí solos, sean un factor determinante para el logro de nuestros objetivos.

Podemos observar y darnos cuenta que tener expectativas y pensamientos negativos sobre la vida en general, es algo muy grave, pues no se puede lograr casi nada sin tener ideas, pensamientos y expectativas favorables; cualquier cosa que deseamos lograr, desde un nuevo trabajo, hasta perder peso o ganar estabilidad financiera, dependerá mucho de nuestras convicciones para lograr el éxito y realizar esos sueños; nuestros pensamientos, positivos o negativos, tarde o temprano se convertirán en acciones. Desde el mismo momento en que creemos y pensamos si podremos hacer o no algo, tomaremos la acción de intentarlo o no, y si ni siquiera lo intentamos, será imposible que lo logremos, con lo cual se cumplirá la profecía auto-realizada.

El mundo y la vida actual no son justos, y los problemas que nos toca enfrentar no son nada fácil, los condicionamientos negativos y las malas experiencias que sufrimos nos moldean, nos roban la fe y nos hacen ver la vida de una forma incorrecta y no pocas personas terminamos viendo disminuida nuestra autoestima y perdiendo la confianza en nosotros mismos; cuando esto sucede, ya no creemos en nosotros mismos e incluso podemos experimentar la sensación de que no merecemos lograr ciertas cosas en la vida, de que no somos dignos de ellas, de que nos estamos hundiendo en un mar de problemas.

Lo primero que debemos hacer para romper esta forma de pensamiento, es justamente reconstruir nuestra fe y autoestima mediante la creencia en nosotros mismos; debemos creer en nuestras capacidades, en que internamente tenemos los recursos necesarios y que podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos en la vida, con esto, muy probablemente generaremos la confianza suficiente como para intentar conseguirlo; esto nos ayudará a eliminar muchos de los pensamientos negativos, todo cambiará, y a medida que obtengamos algunos logros, tendremos más confianza para intentar otros mayores, y así sucesivamente; por eso, es necesario que, primero, generemos la suficiente confianza en nosotros mismos, y que hagamos hasta lo imposible por abandonar todos los pensamientos, creencias y acciones negativos que nos acompañan en la vida.

Pensemos positivamente, con la fe suficiente, sobre todo lo que deseamos hacer y vamos a obtener en la vida; desarrollemos una actitud de autoconfianza, una actitud en la que creamos que podremos conseguir cualquier cosa y, una vez que logremos esto, iniciemos acciones; iniciemos y mantengamos una tendencia de pensamiento positivo, y abandonemos toda la negatividad en la vida.

Otra cosa que podemos hacer e buscar rodearnos de gente con actitud positiva; nadie podrá animarnos a tener pensamientos positivos cuando las cosas salen un poco diferente a como esperábamos si todos los que están alrededor son negativos; no dejemos que las personas negativas nos contagien su estado de ánimo y su energía perjudicial.

Desarrollar y mantener una tendencia positiva de pensamiento no es algo que se da de un día para otro, se requiere algo de tiempo, pero una vez que nos decidamos a abandonar de una vez por todas los sentimientos perjudiciales en nuestra vida, y mantengamos una sana distancia con gente que no tenga más que pensamientos negativos, podremos lograr una transformación; nuestra personalidad sufrirá cambios positivos que nos llevarán a transformarnos en personas positivas, y empezaremos a lograr nuestros y sueños.

Cuando algo suceda en nuestra vida, sin importar lo que sea, no pensemos automáticamente en el lado negativo de tal situación, pensemos siempre en la parte positiva, practiquemos diariamente manteniendo pensamientos positivos y, eventualmente, estos se integrarán a nuestra forma de ser, se convertirán en una parte de nosotros.

Una vez que hayamos logrado eliminar la actitud mental negativa de nuestra vida, veremos cómo las cosas empiezan a cambiar, y como todo aquello que deseamos y merecemos, se hace realidad.


¡Cada uno de nosotros decide la forma de quiere ver la vida, de manera positiva, con fe en si mismo, llena de luz; o en tonos grises y obscuros, llena de negatividad y falta de confianza!

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viernes, 13 de febrero de 2015

Condicionamiento para el éxito

¿Estás conforme con lo que has obtenido de la vida hasta el día de hoy?


Los seres humanos (homo sapiens) hemos existido como tal por lo menos desde hace unos 250,000 años; esto significa la existencia de miles de generaciones antes de nosotros; generaciones que nos han heredado lo mejor de cada una de ellas; sus conocimientos y experiencias, sus éxitos, los problemas que enfrentaron para dominar y superar los diferentes obstáculos, los desafíos de la geografía y el clima; y nos heredaron también toda su creatividad aplicada para lograr sobrevivir y desarrollarse; para superar y domesticar a otras especies, para desarrollar la agricultura y la escritura, para dominar el fuego y crear las tecnologías necesarias para mejorar y hacer más fácil su existencia.
Podemos ver que, física y mentalmente hablando tenemos, en los genes de cada uno de nosotros, toda esta herencia; todas las capacidades que le han permitido a la especie humana alcanzar el nivel de desarrollo y civilización que tenemos actualmente; esto significa que ¡Estamos totalmente equipados para lograr el éxito!
Desde el momento de nuestro nacimiento, heredamos lo mejor de nuestros padres; y también recibimos la herencia de las  miles de generaciones de ancestros; ¡Estamos perfectamente equipados para lograr el éxito!
Genéticamente hablando, cada uno de nosotros representamos lo mejor y más evolucionado de nuestra especie; tenemos en nuestro interior toda la herencia genética recibida de las miles de generaciones que nos precedieron; no importa lo que nos diga nadie, no importa lo que nos hayan hecho creer, no importa lo que piensen los demás; no importa si estamos conscientes de ello o no; estamos totalmente equipados para el éxito; pero, de alguna forma toda esa capacidad genética, todo ese potencial que hemos heredado al nacer, ha sufrido un proceso de condicionamiento negativo que nos restringe y nos hace funcionar solo a un porcentaje mínimo de nuestra capacidad; este condicionamiento lo hemos recibido desde el momento en que nacimos; por nuestra familia, por nuestros amigos y, en muchas ocasiones, lo que es peor, por nosotros mismos.
Desde pequeños hemos sido condicionados por quienes nos rodean para comportarnos como lo hacemos; de acuerdo a lo que la sociedad considera como normal, bueno y aceptable; y esto se ha grabado con tanta fuerza en nuestra mente subconsciente, que se ha convertido en creencias, en costumbre, en hábitos y estos hábitos y creencias determinan en gran medida como va a ser nuestra conducta y cómo vamos a interpretar los hechos y a reaccionar ante las situaciones que se nos presentan en la vida diaria; y están tan enterrados en nuestro subconsciente, que los seguimos aceptando sin darnos cuenta, sin cuestionarlos y, en este gran proceso, a la vez, nosotros también condicionamos a otras personas, muchas veces de manera involuntaria, pensando en lo que creemos que es lo más conveniente para ellos.
Hemos aceptado este condicionamiento de manera inconsciente, necesitamos recapacitar, analizar y cuestionar cuáles de estas creencias nos limitan para utilizar al máximo toda la capacidad con la que hemos nacido; podríamos ser mucho más creativos y felices con un condicionamiento diferente, un condicionamiento que elimine estos frenos que nos bloquean y nos impiden avanzar en la vida con una mayor velocidad; sin estas creencias negativas que tenemos de nosotros mismos y de cómo son o deben ser las cosas.
El condicionamiento negativo limita nuestra creatividad y el logro de resultados
Así como hemos sido condicionados, muchas veces de manera negativa durante la infancia; cada uno de nosotros puede cambiar este condicionamiento en cualquier momento por uno más adecuado; uno que vaya de acuerdo a nuestros objetivos y necesidades, podemos, literalmente, reprogramar nuestra mente, nuestra forma de interpretar y reaccionar ante cualquier situación que se nos presente en la vida diaria; para hacerlo, primero hay que identificar aquellas creencias que nos limitan y nos impiden desarrollarnos al 100%; o identificar aquellas que nos impulsarán en nuestro desarrollo y logro de objetivos; después solo hay que seguir el mismo proceso a través del cual hemos sido condicionados para implantar en nuestro subconsciente las nuevas creencias; para esto podemos utilizar lo que se conoce como visualización mental, esto es imaginar nuevas experiencias en todos sus detalles hasta que llegan a formar parte de nosotros y se convierten en hábitos.
¿Cuáles son las creencias que me limitan? (físicas-mentales-sociales)
En la escuela, ¿Qué me impide ser el mejor?
En el trabajo,  ¿Qué necesito para desempeñarme al máximo?
Con mi familia y amigos, ¿Cuáles son las creencias que me limitan?

Para modificar las creencias limitantes, o implantar en el subconsciente una creencia positiva, podemos utilizar, además de la visualización, la autosugestión, el hipnotismo y la programación neurolingüística.

Mediante el condicionamiento podemos literalmente construir la personalidad que deseamos para lograr el éxito


 
¡Libera tu potencial…!

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viernes, 5 de septiembre de 2014

Mi Propósito de Vida


¿Cuál es mi propósito en la vida?

Parece una pregunta sencilla, aparentemente muy fácil de contestar, pero muchos de nosotros pasamos gran parte de la vida tratando de encontrar la respuesta; otros no llegamos a encontrarla nunca; y, por si fuera poco, nuestras condiciones de vida cambian constantemente, esto hace más complejo para la mayoría tener bien claro cuál es nuestro propósito en la vida, de esta forma, lo que considerábamos como lo más importante hace algunos años ha pasado a segundo plano y ahora lo más importante puede ser algo totalmente diferente; esto ocasiona que le dediquemos una gran cantidad de tiempo a cosas que no nos llevan a ningún lado, que tal vez llenan de actividades nuestros días, pero que, al mismo tiempo, nos ocasionan un sentimiento de vacío y de angustia, una sensación de frustración, de sentir que estamos desperdiciando la vida, nuestro tiempo y nuestras capacidades en algo que no nos satisface completamente; en ocasiones sentimos que por más que lo intentamos no avanzamos; es una sensación muy dentro de nosotros de que estamos dejando de hacer algo muy importante y no sabemos que es; es un sentimiento difícil de explicar, una sensación de pérdida, de falta de sentido, de tristeza... de algo o de alguien que no hemos logrado encontrar. Algunos buscamos este propósito de vida en la religión, otros lo hacemos en la ciencia y el estudio, en los deportes, la mayoría en la diversión y los amigos; pero, por más que lo intentamos, la sensación no desaparece; sigue ahí.

Solo para ejemplificar esto; vamos a imaginar al capitán de una nave espacial, entrando al puente de mando, se dirige a al piloto de la nave y le ordena Sr. X salgamos del puerto espacial; ¿hacia dónde nos dirigimos capitán?; -diríjase hacia cualquier lado, no importa el rumbo...; es fácil imaginar que con estas instrucciones la nave podría pasar años sin llegar a ningún lado; podría perderse en el espacio infinito, ser atraída por la gravedad de algún hoyo negro o de alguna estrella, o simplemente, los tripulantes podrían morir de hambre y sed; y en éste, como en cualquier viaje que iniciemos, siempre debe haber un destino y un tiempo de recorrido perfectamente definidos, de otra forma el viaje no tiene sentido, a menos de que el viaje en sí mismo sea el propósito.

Haciendo una analogía; la nave espacial somos cada uno de nosotros en nuestro viaje por la vida; el capitán de la nave es nuestra mente consciente; la que dirige a la nave, la que marca la dirección y el destino al que debemos llegar; establece los tiempos de recorrido, y da el rumbo hacia el cual dirigirnos; el piloto es nuestro subconsciente y la tripulación es nuestro cuerpo, con todos los recursos con que está equipado, es nuestro subconsciente; quién se encargará, además de buen funcionamiento de todos los sistemas en la nave, de ejecutar las instrucciones recibidas y de llevarnos al lugar indicado; y el espacio es el periodo de tiempo que dura nuestra vida; por lo tanto debemos ser conscientes de hacia dónde queremos ir, de lo que queremos lograr en la vida, del tiempo que vamos a dedicar a ello y de los recursos necesarios para lograrlo.
Si no somos conscientes de cuál es nuestro propósito en la vida, podemos desperdiciar una gran cantidad de tiempo y esfuerzos; podemos vagar durante años, perdidos, ocupados en la búsqueda de una gran cantidad de objetivos, de intereses y actividades; llegar a una edad determinada y darnos cuenta de que nos faltó hacer algo, de que toda la actividad que realizamos no nos llevó a lograr nada; o de que lo que logramos no nos satisface ni nos hace felices.

¿Cómo defino mi propósito o misión en la vida? 

En la publicación sobre metas y objetivos se habla de lo importante que es tener un sueño, un propósito que le de dirección a nuestra vida, que nos enfoque y nos señale el camino; y para ayudarnos a definir este sueño, primero tenemos que analizar los siguientes aspectos:

¿Qué es lo más importante para nosotros?


Que hacemos y que nos gusta tanto que lo haríamos sin recibir nada a cambio; que podemos hacerlo durante horas y horas sin sentir cansancio alguno y sin darnos cuenta de como pasa el tiempo; algo que afecta nuestras pensamientos y sentimientos, que nos da la energía necesaria, no importa lo que sea, está ahí, en nuestro interior, solo tenemos que buscar un poco y encontrarlo.

¿Por qué es importante tener bien claro nuestro propósito de vida?


Porque nos dará la fuerza y la motivación suficientes para persistir en su búsqueda. Nuestro propósito o misión de vida nos señala el camino a seguir, nos enfoca en lo que debemos hacer, y mientras no lo identifiquemos no tendremos claridad sobre que recursos o habilidades debemos desarrollar antes para poder lograrlo; tampoco sabremos si avanzamos en la dirección correcta o no; nos permite desarrollar nuevas habilidades para explotar al máximo nuestro potencial y lograr alcanzarlo; si tenemos claro nuestro propósito sabemos que tendremos que renunciar o posponer algunas cosas para lograrlo. No estaremos sentados esperando a ver que es lo que sucede, nosotros determinaremos las acciones necesarias para lograrlo y nosotros mismos haremos que tales cosas sucedan, tomaremos la iniciativa, seremos los actores principales, nos brindará independencia, pues en la determinación y búsqueda de nuestro sueño, las opiniones y decisiones de otras personas no nos llevarán de un lado a otro, nosotros estableceremos que hacer, el como y cuando tenemos que realizar lo que sea necesario.

¿Cómo nos damos cuenta si estamos en el camino correcto?

Existen señales que nos pueden guiar, solo tenemos que aprender a reconocerlas e interpretarlas; ¿generalmente nos sentimos contentos con lo que hemos logrado en la vida?, ¿estaríamos dispuestos a seguir haciendo lo que estamos haciendo por menos de lo que recibimos, o incluso sin recibir nada a cambio?; ¿sentimos que nuestro mundo es muy pequeño y rutinario?; ¿nos sentimos motivados a realizar nuestras actividades diarias o nos pesa levantarnos cada día y acudir a nuestro trabajo?; ¿estamos normalmente de buenas o nos quejamos constantemente de todo?; ¿nos enfermamos fácilmente?; estas son algunas señales que nos dicen si realmente estamos en el camino correcto o si debemos hacer algún cambio de manera inmediata.

¿Cuándo empezar? 

El mejor momento es ahora, no importa si tenemos 10, 30, o 40 años, tampoco importa lo que hicimos o dejamos de hacer, eso ya quedó en el pasado y no podemos remediarlo; lo que cuenta, lo realmente importante es lo que vamos a hacer a partir de hoy; ante nosotros tenemos todo un mundo de posibilidades para elegir, pero antes tenemos que determinar cuál es la ruta correcta, y para hacerlo, debemos tener una razón que nos guíe en cada elección tomada, que nos mantenga en la ruta deseada; y eso es lo que hará precisamente nuestro propósito de vida.

¿A pesar de todo se nos dificulta establecer nuestro propósito de vida?

Tal vez hemos confundido metas y objetivos con propósito de vida; el tener un auto nuevo, una mejor casa, una mejor educación, o un trabajo mejor pagado solo son objetivos, nuestro propósito de vida es algo más importante aún, y este propósito es compartido por todos los seres vivos que existen.

Hay un propósito de vida común a todo ser vivo; podemos, y debemos, tomar de manera natural este propósito como nuestro; este propósito es crear vida; todo ser vivo tiene como instrucción básica, en su ADN, la creación de vida, y hace todo lo posible por lograrlo; este debe ser el propósito central en nuestra vida, y todo lo demás son metas y objetivos que deben estar alineados con él; pero no se trata solamente de crear vida, sino de crear un tipo de vida en mejores condiciones que las que tenemos nosotros, un tipo de vida más resistente, más inteligente y evolucionada; con  todo lo que esto implica; y ¿Cuáles son las implicaciones?:

Si vamos a crear una vida en mejores condiciones, debemos cuidar nuestro cuerpo y mente para heredar lo mejor de nosotros; esto implica desde realizar una adecuada actividad física, hasta el cuidado de nuestra salud y alimentación; eliminar el consumo de cualquier alimento o substancia que afecte negativamente nuestro cuerpo y pueda dañar o modificar algún componente genético.

Mantener un programa de aprendizaje continuo y desarrollar nuevas habilidades; en nuestra mente tenemos los recursos necesarios para lograr cualquier cosa que nos propongamos, solo es cuestión de despertar, de romper el condicionamiento intelectual que la misma cultura, la época y la sociedad nos están provocando a través de los medios de comunicación.

Si ya tenemos cubierto el aspecto físico-mental; si las características físico-mentales que podemos heredar a nuestros hijos son las mejores; lo siguiente es hacer todo lo posible, mediante la actividad que mejor se adapte a nuestras necesidades, para que nuestro nivel de vida sea tal que le permita a cada integrante de nuestra familia un desarrollo adecuado, un espacio agradable y seguro donde vivir, un lugar en el que puedan estudiar, aprender, desarrollar sus habilidades y contribuir a su propio desarrollo y el de los demás.



 Si logramos esto, habremos cumplido con el propósito para el cual fuimos creados como seres vivos, si no lo hemos realizado...; solo imaginemos los años de evolución y desarrollo, de mejoras genéticas, de esfuerzos por sobrevivir, de experiencias y adaptación al medio ambiente de incontables generaciones de ancestros; todo esto tiene un propósito y no podemos dejarlo a un lado. Existe, similar a este, un propósito común para todos los seres humanos como grupo, pero esa es otra historia.
 



¡Libera tu potencial…!

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miércoles, 26 de marzo de 2014

¿Qué me limita?

¿Qué me limita?


¿Si físicamente no tengo limitación alguna; qué me impide lograr, de una manera sencilla, todo aquello que deseo, cuáles son los pensamientos o creencias que me impiden avanzar y lograr cada uno de mis objetivos..., que es lo que debo cambiar para lograrlo...?


Son preguntas que, igual que a casi todo el mundo, me hice en algún momento, he reflexionado en ellas con la mayor cantidad de detalle posible; soy libre, tengo total libertad para pensar, decir y hacer lo que deseo, de ir a donde yo quiera, y sobre todo, de lograr todo lo que me proponga, pero..., ¿es cierto, realmente soy tan libre para ejercer tal libertad sin influencia de ningún tipo?; ¿o mi comportamiento es determinado por creencias que de alguna forma han sido implantadas en mi mente por la publicidad, por las personas con quienes he convivido a través de los años...? 

Con el tiempo he concluido que es una combinación de varias situaciones; y buscando entre mis recuerdos me doy cuenta de que a lo largo de mi vida son muy diferentes las creencias que me han limitado para lograr todo aquello que he deseado...:

En mis primeros años, me condicionaba y me limitaba la autoridad de mis padres sobre lo que podía y no podía hacer; "no hagas esto, no hagas lo otro, pórtate bien, no hagas travesuras..."; también me limitaba el miedo que sentía cada vez que los veía salir, y nos dejaban en casa, al pensar en la posibilidad de que no regresaran; ¿Qué vamos a hacer, quien nos va a cuidar, que vamos a comer?; me limitaban los regaños y castigos que recibía sí hacía algo que no le pareciera a la dueña de la vecindad donde vivíamos y ésta se quejaba con mis padres

Recuerdo que me limitó especialmente, y durante mucho tiempo en mi vida, el desconsuelo de pensar que mi madre tenía predilección por uno de mis hermanos y que tal vez no me quería de la misma manera, no entendía que es algo normal sentirse identificado en mayor grado con algunas personas que con otras; inclusive dentro de la misma familia.

Me limitaban las opiniones de mis compañeros en la escuela; las bromas y burlas que en ocasiones me hacían me provocaban ser aún más introvertido, me limitaba el miedo a los bravucones de las pandillas callejeras, y que por el solo hecho de voltear a observarlos, o decir algo, fuera motivo de represalias, después; durante la adolescencia, me preocupaba y limitaba la carga que sentía al pensar en los esfuerzos que hacían mis padres para mantenernos a mí y a mis hermanos, me limitaba el hecho de que las muchachas de mi edad no se fijaran en mí, y tuvieran preferencia por otros.

Llegué a sentirme inferior a otros amigos por la razón de que eran menos introvertidos que yo; ellos expresaban con mayor libertad sus ideas y a mí me costaba trabajo; cuando inicié mi propia familia, me limitaba el miedo que sentía al pensar la posibilidad de no poder darles a mi esposa y a mis hijos, lo necesario, o incluso algo mejor a lo que yo había recibido de mis padres.

Constrúyete poco a poco
usa tu fuerza de voluntad
Son una gran cantidad de limitaciones, y una gran cantidad de tiempo desperdiciado en ellas, sin haber logrado desarrollar las habilidades necesarias para lograr un cambio; pero en el momento en que tome consciencia de esto; cada uno de estos aspectos de mi vida fueron superados uno a uno, mediante el coraje y la fuerza de voluntad al principio, y posteriormente mediante el razonamiento y la reflexión, pues como casi todas las cosas en la vida; y las situaciones que nos limitan no son la excepción, existe la dualidad, los opuestos, lo positivo y lo negativo, lo bueno y lo malo; y en ese sentido, los aspectos que me limitaron también fueron los mismos aspectos que me motivaron, que me dieron la energía para hacer todo lo necesario para evitar que se convirtieran en realidad.


Durante años se pensó que los 100 metros planos 
no podían correrse en menos de 10 segundos 
Ahora, con la experiencia y el aprendizaje que dan los años, me doy cuenta de que todas estas creencias solo fueron interpretaciones mías, nadie hizo algo con el único propósito de hacerme sentir mal o de perjudicarme, aún hoy, todavía siento que hay algunos aspectos que, en cierta medida, me siguen limitando, entre ellos, el miedo que tengo a que les suceda algo malo a mis hijos o a mi esposa, también me sigue limitando el sentido de competencia, pues todavía siento envidia cuando me entero de que algún amigo más joven que yo logra un éxito mayor al que considero haber obtenido; me comienza a limitar el miedo de pensar que a mi edad, esto ha sido todo; que lo que he logrado es lo máximo que puedo alcanzar, y que por más que me esfuerce ya no podré lograr nada más, de alguna forma me ha limitado, y todavía me sigue limitando la responsabilidad que siento por quienes dependen de mí, no puedo dejar de pensar que si hago, o dejo de hacer algo puedo perjudicar a alguien y esto me preocupa.

Estoy seguro de que existen algunas creencias más que me limitan y que es difícil identificarlas porque se encuentran escondidas en el subconsciente, en las experiencias de mis primeros años, pero también estoy seguro de que no son reales, que sólo están en mi mente, y que se originaron en la interpretación que hice de las cosas que me sucedieron, y sobre todo, estoy seguro que la solución para cualquier tipo de situaciones siempre la he tenido yo, que los límites de todo lo que puedo y lo que no puedo lograr, los establezco yo, a través de mis creencias y nadie más; ¡y que me van a limitar siempre y cuando yo lo permita!

Un límite solo es un obstáculo
que debe ser superado
Voy a seguir trabajando en comprender cómo funciona mi mente, en identificar cuáles son mis creencias, en reforzar aquellas que me impulsan y en eliminar las que me limitan mientras tenga la energía suficiente, voy a eliminar cada uno de los frenos mentales que me impiden desempeñarme al máximo en cada uno de los aspectos de mi vida.



¿Estás conforme con lo que has obtenido de la vida hasta el día de hoy; y si es así, estás consciente de que pudiste haber logrado mucho más?
¡Los límites solo existen cuando creemos en ellos!

¡Libera tu potencial...!



jueves, 30 de enero de 2014

Visión de vida, metas y objetivos.


La importancia de tener una visión para la vida
Recordemos la última vez que nos fuimos de viaje; es asombroso cuanto tiempo invertimos en planificar unas vacaciones si lo comparamos con lo poco que planificamos un viaje de mucha mayor importancia y duración, nuestras propias vidas; tal vez es porque muchos no creemos tener la posibilidad de modificar nuestro destino, tal vez pensamos que todo ya está predeterminado y que hagamos lo que hagamos nada se va a modificar, y por lo tanto no tratamos de cambiarlo, nos conformamos con lo que va apareciendo en nuestra vida; otros simplemente no tenemos, o no sabemos cómo adquirir o construir una visión propia para la vida, no vamos más allá de unas vagas ideas de bienestar general y comodidades que, como todo ser humano, deseamos tener, y solo vamos reaccionando ante lo que nos llega en el día a día; si acaso nuestra planeación se limita a las siguientes semanas o meses. Sin embargo, para conseguir algo, para tener éxito en cualquier actividad, hay que ir más allá, hay que pensar en el largo plazo; hay que utilizar en ello todos nuestros recursos; hay que hacer un esfuerzo consciente para determinar un rumbo específico, un destino hacia el cual dirigirnos; definir qué es lo más importante, que queremos en la vida y la manera en que vamos a lograrlo.

Sin tener antes una visión es imposible preveer aquello que necesitamos para lograrla. Si no tenemos claro el destino al que deseamos llegar en la vida tampoco podremos determinar que habilidades, conocimientos, tiempo o dinero debemos adquirir e invertir en tratar de llegar a él; y de esta forma podemos llegar a los 40, 50, o 60 años con una sensación de que algo hizo falta en nuestra vida, que algo no se llevó a cabo; de que pudimos haber logrado mucho más y perdimos la oportunidad; de que nos vendimos por unos centavos pudiendo haber pedido a la vida mucho más.

Tener una visión para la vida y fijar metas y objetivos para alcanzarla se puede comparar con la elección que hacemos de un destino para las vacaciones y los planes necesarios para llegar allí. El problema es que la mayoría de nosotros pasamos más tiempo planificando cosas sin importancia que el que le dedicamos a planear nuestras vidas; la reunión con nuestros amigos de la siguiente semana, una salida al centro comercial, adquirir algún nuevo videojuego o teléfono inteligente y otras semejantes; el problema no son el tipo de actividades que realizamos, el problema es que al no estar relacionadas con las metas y objetivos de nuestra visión de vida, podemos estar desperdiciando una cantidad importante de recursos en ellas. Y así vamos por la vida, preocupándonos solamente por cubrir nuestras necesidades básicas, o por cosas que, al no tener un rumbo fijo, no nos conducen a nada, y sin embargo, seguimos esperando que algún día las cosas cambien, ¿pero cómo van a cambiar si no sabemos a dónde ir?
Al igual que en las vacaciones, donde la elección del destino es lo más importante para la planificación del viaje; en la vida, lo más importante es saber hacia dónde dirigirnos; tener una visión para la vida. Hay que tener una imagen lo más clara posible de lo que queremos lograr en el futuro.

Algo que ignoramos muy seguido en la carrera del día a día es que nuestro principal activo no son los bienes que poseemos o el capital que tenemos invertido, sino nuestro tiempo. Mientras nos esforzamos en cumplir con nuestras actividades diarias, con todo aquello que no está conectado con las metas y objetivos de una visión de vida, el tiempo pasa y no se detiene por nada ni por nadie. ¿No sería de mucho mayor provecho si enfocamos todos estos esfuerzos en seguir un rumbo preestablecido?..., ¡Claro que sí!
Vamos a evaluar por un momento la opción de seguir en la vida sin tener claridad sobre a dónde queremos llegar y por lo tanto, sin las metas y objetivos necesarios para alcanzar nuestra visión y hagamos la siguiente pregunta:
¿Cómo será nuestra vida dentro de 5, 10 o 20 años más?
Cada uno de nosotros somos responsables por las elecciones que hacemos en la vida y uno de los remordimientos más grandes que podemos tener en el futuro no es por lo que hicimos mal, sino por todo aquello que no hicimos. Por eso hay que elegir lo mejor posible y dedicarnos conscientemente a elaborar un plan de metas y objetivos para alcanzar la visión que tenemos en nuestro corazón y en nuestra mente, para lograr aquello que más deseamos.

¿Cómo podemos adquirir una visión para nuestra vida?
Tomemos un tiempo para pensar y meditar con cuidado acerca de lo que más deseamos en la vida, para esto hagamos las siguientes preguntas:
-¿Qué es lo más importante para mí?
-¿Qué propósito tiene lo que estoy haciendo?
-¿Qué estoy dispuesto a sacrificar para que esto suceda?
Si logramos contestar sinceramente estas 3 preguntas vamos a tener la claridad suficiente para planear nuestro futuro y esto, junto con las metas y objetivos para lograrlo, nos va a dar las energías necesarias para levantarnos diariamente y continuar trabajando hasta alcanzar cada una de esas metas y alcanzar nuestra visión de vida.
La vida tiene mucho que ofrecer, ¿porqué conformarnos solo con mirar como otros logran lo que se proponen, porque no tomar la parte que nos corresponde de éxito y felicidad de la misma manera en que lo hacen ellos?, pensemos en grande y no nos dejemos limitar por nuestra situación actual, ni por opiniones de amigos, parejas o familia; no nos quedemos solo con las ideas de lo que consideramos posible alcanzar; no permitamos que nadie nos arrebate nuestros sueños.
Trabajemos en adquirir una visión de la vida que sea emocionante para nosotros y que valga la pena seguir, sin importar los obstáculos que encontremos. A medida que caminamos en una vida con propósito y visión, nuestra mente se abre y ya no va a encontrar las cosas tan difíciles de lograr.
Una vez que tengamos una visión de lo que deseamos lograr para el futuro, vamos a cuantificarla y a ponerle fecha; por ejemplo, no basta con querer alcanzar la independencia financiera, tenemos que ponerle cifras y un límite en el tiempo; la libertad financiera para algunos es vivir sin deudas, para otros es ganar $ 1,500,000 de pesos al año y otros piensan que tener 30 millones de dólares ahorrados e invertidos apenas es suficiente.
Una vez que establecimos nuestra visión vamos a fijar metas de corto, mediano y largo plazo donde establezcamos cifras y fechas de cumplimiento; esto nos permitirá evaluar nuestros progresos en el camino hacia el logro de nuestra visión; recordemos que una meta solo es un sueño con una fecha tope y que depende principalmente de nosotros mismos que se realice o no.
Vamos a obligarnos a salir de nuestra zona de comodidad; a la mayoría no nos gustan los cambios por naturaleza; sin embargo, siempre aprenderemos más y desarrollaremos nuestras habilidades y nuestra capacidad de superación cuando enfrentemos situaciones desconocidas que demanden esfuerzos adicionales. Sin batalla no hay victoria, sin lectura y meditación no hay aprendizaje, y sin trabajo no hay recompensa… ¿simple no?
Es probable que, mientras leemos esto, algo se despierte en nuestro interior; que tome fuerza en nosotros el deseo de cambiar las cosas, de lograr más y de vivir con un propósito; vamos a escuchar con cuidado nuestra voz interior, no ignoremos estos sentimientos; vamos a iniciar acciones hoy, el tiempo está en marcha y avanza sin detenerse; ¡la vida no es eterna, vamos; a movernos...!

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