viernes, 11 de octubre de 2013

Manual para lograr el éxito-XII Pide y Recibirás


Pide y Recibirás

La reflexión de una persona en los últimos años de su vida:
Le pedí a la vida un centavo, y eso fue lo que me dio, porque la vida es buena, y siempre te da lo que le pides. Trabajé por un salario de miseria, y ahora, al final de mis años, descubro que cualquier precio que le hubiera pedido, la vida me lo hubiera pagado de buen grado (adaptado de un poema anónimo).

¡Ten más cuidado con tus pensamientos y deseos, porque estos se convertirán en realidad!

Pide y recibirás. Existe una gran esperanza en estas palabras, pues implican la posibilidad de recibir lo que solicitamos; ¿será esto verdad, que con solo pedir recibiremos?; si hacemos caso a nuestra experiencia puede ser que no confiemos mucho en ellas, pues no podemos olvidar las numerosas ocasiones en que, a pesar de poner nuestro mejor esfuerzo, no hemos recibido nada de lo que esperábamos; otras veces inclusive, recibimos cosas y situaciones que aparentemente nunca pedimos, y que de pronto ahí están, salen de la nada; nos llegan deudas, problemas, enfermedades, desilusiones; y sin embargo, todo lo que llegamos a recibir es porque de alguna forma lo hemos pedido; durante nuestra vida estamos pidiendo en todo momento, aunque no lo notemos, lo hacemos a través de nuestros pensamientos, actitudes, y palabras; el mismo hecho de no pedir, por cualquier razón válida o no, es en sí mismo una petición, una petición de que no confiamos en recibir algo y por eso no lo pedimos. Actualmente se habla mucho de la ley de la atracción, del poder creador que tienen los pensamientos en nuestra vida. La mente es una herramienta muy poderosa para obtener lo que deseamos, ya sea de manera consciente o subconsciente, así ha funcionado siempre. Tal vez lo único que necesitamos, para obtener lo que deseamos, es dominar nuestros pensamientos y, a través de la concentración, tratar de mantenerlos fijos en nuestra mente.

Cada uno de nosotros somos los únicos responsables de lo que recibimos en la vida; ¿que podríamos pensar que le está pidiendo a la vida una persona que toma, fuma, se desvela, no hace ejercicio, no se alimenta de manera adecuada, tiene una actitud negativa ante la vida, siempre se está quejando de todo, no se lleva bien con las personas, no se preocupa por su desarrollo personal y no tiene cuidado al realizar su trabajo?; esta persona, aun sin hacerlo de manera voluntaria y consciente, está casi exigiéndole a la vida tener solo problemas, y al final eso es exactamente lo que recibe, con el tiempo es casi seguro que pueda perder su trabajo, llenarse de deudas, sufrir el rechazo y abandono de quienes le rodean y tener serios problemas de salud.

Vamos a hacernos sinceramente algunas preguntas; ¿estamos conformes con lo que hemos recibido de la vida hasta ahora?, ¿queremos lograr un cambio positivo en nuestra vida?, ¿queremos un mejor futuro para nuestra familia?, ¿deseamos tener mayor éxito personal y profesional?

Y la pregunta más importante, ¿le estamos pidiendo a la vida todo esto de la manera correcta para que nos sea concedido?

Si no hemos recibido lo que deseamos, quizá es el momento para empezar a pedir de la manera correcta. Reconociendo que todo lo que recibimos, por bueno o malo que parezca, nosotros somos los únicos responsables.

Pero; ¿qué significa pedir y porqué la mayoría de las ocasiones nos cuesta trabajo hacerlo?, ¿cuál es la manera correcta de pedir para recibir algo?

La necesidad de pedir aparece cuando deseamos algo que nos falta y que por nuestros propios esfuerzos sería difícil de lograr; un buen trabajo, un mejor sueldo, buena salud, un mejor lugar para vivir; la atención de nuestra pareja, la comprensión y apoyo de nuestra familia, un mejor futuro y seguridad para nuestros hijos, etc., es entonces cuando pensamos en pedir.

Muchas veces no pedimos por orgullo, porque nos haría sentir débiles ante los demás; ¿pedir yo?, ni pensarlo, no necesito ayuda, el que pide ayuda es débil o no puede, no quiero deberle favores a nadie.

Otras veces no pedimos por miedo al rechazo; ¿y qué hago si me dicen que no?, no quiero dar molestias, seguro me van a decir que no.

En ocasiones por una baja autoestima; no creo merecerlo, mejor que quedo como estoy, no vale la pena intentarlo, me da vergüenza pedir, no tengo los méritos suficientes; sería demasiado para mí.

Reflexionemos un poco; somos seres humanos; no podemos con todo; tenemos limitaciones; somos capaces de hacer algunas cosas y otras no. Vivimos en un mundo de interdependencia, donde todos dependemos de todos, donde los resultados logrados se consiguen mediante una combinación de esfuerzos propios y esfuerzos de los demás.

¿Qué pasa si no pedimos?; pues que perdemos oportunidades y no obtenemos lo que deseamos; solo conseguimos lo que podemos hasta el límite de nuestras capacidades; además, la gente nos percibe como soberbios y arrogantes, en el trabajo vivimos sobrecargados de actividades, no tenemos con quién compartir ideas, no logramos conseguir los recursos necesarios ni abrir caminos hacia el éxito personal ni profesional; no construimos relaciones que puedan ayudarnos; y el resultado final es que difícilmente lograremos lo que deseamos

El principal problema es que la mayoría de las veces pedimos de manera incorrecta y cuando no recibimos lo que esperamos nos sentimos defraudados; veamos algunos ejemplos:

Si decimos algo como, “que calor hace”, pensamos que la persona a quien se lo decimos tiene que interpretar que lo que queremos decir es, “enciende el ventilador o enciende el aire acondicionado”; no somos específicos al expresar lo que deseamos y al final el resultado es que no recibimos lo que esperamos

En ocasiones no pedimos; ordenamos y exigimos y esto trae como consecuencia un rechazo casi inmediato a nuestra petición, ¿resultado?, no obtenemos lo que queremos.

La mayoría de las veces pedimos sin haber creado las condiciones necesarias para que nuestra petición sea escuchada y aceptada, es decir que queremos recibir sin dar nada a cambio, con un mínimo de esfuerzo.

¿Cómo pedir correctamente?

Primero hay que crear las condiciones necesarias para que nuestra petición sea escuchada y aceptada; tener bien claro que vamos a dar a cambio a la persona que aceptará nuestra petición, cual es la ventaja para ella, porque le interesaría darnos lo que solicitamos.

Si solicitamos un aumento de sueldo, o un mejor puesto en el trabajo, la mejor forma de crear estas condiciones sería llegando siempre a tiempo, haciendo un trabajo perfecto, aportando nuevas ideas para mejorar los procesos, manteniendo una actitud positiva, apoyando a otros a resolver sus problemas de trabajo, observando lo que necesitan los demás, especialmente tu jefe; el hacer esto no garantiza que recibirás lo que pides, pero si garantiza que no habrá ningún pretexto relacionado con tu actitud y trabajo para negarlo.

En la familia, cuando pedimos algo a nuestros padres o hermanos, como un permiso para una fiesta, que nos presten el auto, o que confíen más en nosotros, la mejor forma de crear las condiciones adecuadas es haciendo lo que nos piden, estudiar, mantener nuestra habitación en orden, no llegar tarde, practicar algún deporte, no tomar, no fumar, manejar con cuidado, pero normalmente hacemos lo contrario y luego nos molestamos porque no obtenemos lo que pedimos.

Pedir de buena manera, sin exigir ni ordenar, cuando conocimos a nuestra pareja y decidimos pedirle que se casara con nosotros, primero tuvimos que conocerla, saber sus gustos, tratar de agradarle, mostrar lo mejor de nosotros, nos tomó tiempo, atenciones, conversaciones, regalos, presentarnos como el mejor candidato; inclusive llegamos a cambiar nuestra forma de comportarnos con tal de agradarle y lograr su aceptación; hay que poner una dedicación parecida cuando vamos a pedir algo.

Sentir que merecemos recibir lo que pedimos, sin esta convicción no vamos a tener la fuerza para pedirlo con claridad y seguridad, creer de corazón que merecemos lo que pedimos y confiar en que lo podemos recibir, y para que esto suceda es necesario crear antes las condiciones necesarias para recibir lo que pedimos; de esta manera la confianza en que recibiremos lo que deseamos tiene como respaldo las acciones realizadas anteriormente a través de nuestras actitudes, pensamientos y palabras.

Aceptar negativas, entender que aun cumpliendo con todo lo anterior puede haber una negativa y que esto no significa que no merecemos lo que pedimos, ni que debamos sentirnos desanimados por ello. Pedir implica que existe la posibilidad de un no y aun entonces se tiene la oportunidad de entrar en una negociación.


En resumen, para poder recibir, antes, hay que dar




¡Vamos a pedirle a la vida, de manera correcta, que nos conceda lo que deseamos, vamos creando las condiciones necesarias para recibirlo a través de nuestros pensamientos, palabras y acciones!

viernes, 4 de octubre de 2013

Manual para lograr el éxito-XI Integridad y Valores


Integridad y Valores

¡Ten cuidado con tus pensamientos, tus palabras y tus acciones, alguien en tu familia, escuela, trabajo o entre tus amigos podría estarte tomando como ejemplo!

¿Estoy conforme con lo que he obtenido de la vida hasta ahora?, ¿tengo lo necesario para lograr mis metas y alcanzar mis sueños, soy del tipo de persona que atrae a la gente, que se fija metas y hace que las cosas ocurran? Si me tomo el tiempo para analizar detenidamente mi conducta, ¿encuentro que poseo las cualidades que necesito?, ¿quiero lograr un cambio positivo en mi forma de ser y no encuentro la forma de conseguirlo?, ¿quiero un mejor futuro para mi familia?; estas son algunas de las preguntas que tenemos que hacernos constantemente y responderlas sinceramente si es que queremos desarrollar de manera sostenida nuestro potencial. Para lograr la fortaleza de carácter y la personalidad necesaria para dar respuesta afirmativa a todas estas preguntas y lograr el éxito se requiere tiempo, esto es algo que se debe trabajar en nuestras actividades diarias, en la familia, la escuela, el trabajo, o con los amigos. Una buena forma de iniciar es revisando cómo anda nuestra escala de valores y nuestra integridad.

No es fácil, en esta época, ser comprometidos y congruentes en nuestros pensamientos, palabras y conducta con nuestros valores. Vivimos una época en la que los medios de comunicación nos influyen fuertemente y por lo general solo pensamos en nosotros mismos y en nuestro beneficio, y esto hace que los valores morales se vayan deteriorando, o vayan desapareciendo poco a poco.

Los valores son ideales y creencias sobre lo que es bueno y determinan nuestra manera de ser al influir en nuestras ideas, nuestras emociones y nuestra conducta.

Cada uno de nosotros le damos más importancia a unos valores que a otros, y de esta forma construimos nuestra escala personal de valores; estos forman parten de nuestra personalidad, influyen en nuestras decisiones y fortalecen nuestro sentido del deber, consideramos y sentimos que hacemos algo incorrecto cuando actuamos en contra de ellos.

Aprendemos los valores desde la infancia, principalmente en la familia y la escuela, y cada uno de nosotros les asignamos un significado propio de acuerdo a nuestra experiencia. La importancia que les damos se va modificando con los años, dependiendo de nuestras necesidades e intereses y esto transforma nuestra escala personal de valores.

Hace poco leí en una revista de negocios que la mayoría de las Universidades en México, a partir de los años 80’s, dejaron de incluir materias de tipo humanista, especialmente aquellas que refuerzan los valores individuales como la lealtad, la ética y la tolerancia y se enfocaron en transmitir los conocimientos necesarios para cumplir labores técnicas en el trabajo, y habilidades en el manejo de tecnologías de la información, y esto se ve reflejado tanto en la sociedad como en el mercado laboral con una pérdida progresiva de valores; además, si a esto, agregamos la cantidad de videojuegos, programas de televisión y películas que se exhiben, en donde se resalta que el robo, la violencia, el engaño, la homosexualidad, el fraude, la prostitución, la búsqueda de dinero a cualquier precio, la irresponsabilidad, y la falta de lealtad son aspectos “normales” de la vida actual y en algunos casos, inclusive dignos de admiración; imaginen la situación a la que nos enfrentamos. En las empresas esto se traduce en una menor lealtad, robo hormiga, altos índices de rotación, fraudes, ausentismo, robo de información y de clientes; en la sociedad se ve reflejado también en el incremento en los índices de accidentes y criminalidad, en la búsqueda del beneficio personal sin tomar en cuenta los intereses de los demás; tenemos otros ejemplos, como la búsqueda de mayores utilidades en las empresas a costa los bajos sueldos de sus empleados, o de perjudicar a las empresas de su competencia, o incluso crear adicciones entre sus clientes, usuarios o consumidores.

Si solo nos enfocamos en desarrollar habilidades como la disciplina, el logro de resultados y un alto desempeño, tendremos algunas ventajas sobre la mayoría, estos son aspectos útiles, pero para lograr el verdadero desarrollo y un crecimiento personal sostenido, nos debemos enfocar en los aspectos que, con base en buenos valores, refuercen nuestro carácter, que lleguen a formar parte de nuestra personalidad.

Cuando se hacen encuestas a los hombres de negocios, líderes políticos o religiosos, y se les pregunta qué cualidad creen que es la más importante para su éxito como líderes, la mayoría de las respuestas son: integridad y valores.

Las personas con buenos valores e integridad no dicen una cosa y hacen otra totalmente diferente, pues eso sería fingir, sería hipocresía; y aún si usáramos las mejores técnicas y procedimientos de influencia para lograr que otras personas hagan lo que queremos, que trabajen mejor, que se sientan motivadas, que tengan aprecio por nosotros y que formen un buen equipo y se caigan bien entre ellos, mientras nuestro carácter sea influenciado por la hipocresía y la falta de valores, entonces, a largo plazo no podremos conseguir el éxito. Nuestros actos, contrarios a nuestras palabras, originarán desconfianza, y todo lo que hagamos, aun usando las llamadas técnicas de liderazgo e influencia, sonará falso, será visto como una simple manipulación.

Las personas íntegras viven sus valores y lo que piensan, siempre podemos confiar en ellas y nos sirven de ejemplo a la mayoría de nosotros ya que actúan de manera coherente con sus valores personales, los cuales generalmente son compartidos por su comunidad, tratan de hacer siempre lo correcto; esto no quiere decir que no busquen beneficiarse de lo que hacen, pero en sus actos siempre evitan afectar los intereses de otras personas. En algún momento de su vida decidieron que su actitud y su forma de ser era lo más importante y, en línea con sus valores, actúan de manera congruente con su forma de pensar y de expresarse en su familia, escuela o trabajo, nunca piden más de lo que ellos mismos están dispuestos a dar y son una motivación constante para el desarrollo personal de quienes los rodean

Si pudiéramos elegir nuestra forma de pensar, de hablar y comportarnos, ¿cómo nos gustaría ser?

Hagamos una pequeña lista con las cualidades personales que nos gustaría poseer, solo actitudes y no aspectos físicos; estoy casi seguro que entre ellas estarían algunas como, la independencia, el respeto, la libertad, la honradez, la justicia, la lealtad, la tolerancia, la puntualidad, la salud, el trabajo, el ejercicio, la previsión, el aprendizaje, la confiabilidad, la disciplina, la fuerza de voluntad, la verdad, la actitud positiva, la fidelidad, la bondad, autodominio, fortaleza, la generosidad, la gratitud, la paciencia, la responsabilidad, etc. Una vez terminada, esta sería nuestra lista de valores, aquello que sabemos que es bueno y que nos gustaría poseer.

Deberíamos tener esta lista siempre a la vista, revisarla constantemente para ver si nuestra escala de valores ha cambiado, si estamos siendo congruentes con los mismos.

En caso de que quisiéramos adquirir algún valor nuevo o reforzar los que ya tenemos, siempre podemos utilizar el método de visualización mental, que vimos en las publicaciones anteriores, grabar cada uno de ellos en nuestra mente, y hacer todo lo posible por ser fiel a estos valores, esto se expresará diariamente a través de nuestros pensamientos de nuestras palabras y nuestros actos.

Siempre es mejor dar mayor peso a los valores que ayuda a fortalecer nuestro carácter y personalidad y no confundir valores con habilidades; los primeros afectan directamente la forma en que nos comportamos y las habilidades nos proporcionan ventajas técnicas.

Entre los valores que afectan nuestra personalidad están, el interés por los demás, la fuerza de voluntad, la disciplina, el compromiso, el respeto, la independencia, la libertad, la honradez, la justicia, la lealtad, la fidelidad, la tolerancia, la verdad, etc.

Entre las habilidades que nos proporcionan ventajas sobre la mayoría de la gente tenemos a la lectura rápida, la memorización, la visualización, los métodos de comunicación efectiva, la concentración, etc.

¡Vamos a adoptar buenos valores, y a ser congruentes con ellos en nuestros pensamientos, nuestras palabras y nuestros actos!



Me imagino como sería yo, si tengo buenos valores y además pienso, hablo y actúo con base en ellos.

viernes, 20 de septiembre de 2013

Manual para lograr el éxito-X Fuerza de Voluntad


Fuerza de voluntad

“Hay una fuerza más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica, es la fuerza de voluntad”.
Albert Einstein 

Fuerza de voluntad, la palabra voluntad significa poder, la capacidad de hacer las cosas de manera intencional y consciente; de dominar nuestros deseos y pensamientos; y nos guste o no, actuar de una manera determinada con la finalidad de lograr un objetivo.

Desafortunadamente, el principal obstáculo, para la mayoría de nosotros, al intentar lograr nuestros objetivos, somos nosotros mismos, tenemos más problemas por causas internas, entre ellas la falta de voluntad, que por causas externas; pareciera como si nosotros mismos fuéramos nuestro principal enemigo y estuviéramos obstaculizando constantemente nuestro camino hacia el objetivo deseado.

La fuerza de voluntad es un hábito fundamental para el ser humano, nos da la capacidad para llevar a cabo acciones que en ocasiones son contrarias a nuestros deseos e intereses. Sin la voluntad suficiente no se puede avanzar hasta lograr objetivos planeados y nos rendimos ante el obstáculo más pequeño.

Generalmente orientamos nuestros pensamientos y conducta hacia lo que nos parece la mejor opción, a lo que es más conveniente y que, sin tanto riesgo ni esfuerzo, nos proporciona el mayor placer o los mayores beneficios; desde la diversión con los amigos hasta la búsqueda de una mejor posición en el trabajo, incrementar nuestro patrimonio; o mejorar la situación social de nuestra familia.

Cuando se nos presentan situaciones donde debemos hacer una elección y para alguna de las opciones existe la motivación, el interés y el convencimiento suficientes sobre los beneficios que nos traerá, y además es tan sencilla de realizar que el esfuerzo, el riesgo o las dificultades que implican las actividades involucradas son mínimas; la fuerza de voluntad que debemos aplicar es casi inexistente, simplemente elegimos esa opción casi de manera automática, pues la facilidad de las actividades a realizar y los resultados esperados están en línea con nuestros intereses; como salir a pasear con nuestra pareja, ir de vacaciones a la playa, organizar una reunión con amigos, asistir al cine, o a alguna fiesta, etc.; podríamos decir que en este tipo de actividades no hay una aplicación real de nuestra fuerza de voluntad.

Pero cuando las actividades que debemos realizar no tienen motivación alguna, no nos gustan o inclusive nos desagradan, debido al esfuerzo, al riesgo, o a las dificultades que presentan, aunque el resultado final sea igual de benéfico, es cuando realmente necesitamos aplicar una gran fuerza de voluntad para realizar lo que debemos hacer, en el momento justo en que debemos hacerlo; como el realizar una tarea escolar a pesar del cansancio, estudiar una materia que no nos gusta, seguir un programa de ejercicio, dejar de fumar, controlar nuestro temperamento, terminar una relación sentimental, levantarnos temprano para llegar a tiempo al trabajo, adquirir el hábito de la lectura, etc. Todas estas situaciones representan un verdadero esfuerzo y es solo mediante la fuerza de voluntad, como se llega a la decisión de actuar de una manera determinada, en estas situaciones hacemos cada vez más fuerte nuestra fuerza de voluntad y es donde vamos adquiriendo el poder para dominar nuestros deseos y pensamientos y hacer las cosas que debemos hacer, de manera intencional y consciente para lograr nuestros objetivos.

Si no hacemos lo necesario por ejercitar y reforzar nuestra fuerza de voluntad no tendremos la capacidad suficiente para superar los obstáculos que se nos presentan en la vida y corremos el riesgo de actuar con base a las decisiones y la voluntad de otras personas.

Nuestras vidas podrían mejorar si tuviéramos más fuerza de voluntad; comeríamos de manera adecuada, haríamos ejercicio con regularidad, evitaríamos cualquier adicción, como el cigarro y el alcohol, ahorraríamos, no dejaríamos las cosas para después y en general alcanzaríamos todo tipo de metas. Una fuerza de voluntad débil es la principal responsable de nuestras decisiones equivocadas, por fortuna la fuerza de voluntad es algo que se puede mejorar con la práctica.


La fuerza de voluntad es una cuestión de hábitos; algo que se va desarrollando a través de su aplicación y práctica diaria, y tiene mucho que ver con el tipo de pensamientos que dominan nuestra mente, si normalmente nuestros pensamientos son afirmaciones tales como “quiero, pero no puedo; siempre empiezo con muchas ganas, pero con el tiempo no entiendo que me pasa que ya no avanzo”, “de que me sirve hacer mi mayor esfuerzo si al final no lo voy a conseguir”, “no tengo la disciplina ni la fuerza de voluntad necesarias para lograrlo”; entonces, lo único que hacemos es reforzar la creencia de que nos falta la voluntad suficiente para lograr lo que nos proponemos; y al final, obtenemos aquello en lo que creemos, no tener la suficiente fuerza de voluntad.

¿Cómo hacer, para cambiar esto?
Casi cualquier situación de la vida es una oportunidad para ejercitar nuestra fuerza de voluntad, los obstáculos son un medio para el aprendizaje, una vida libre de situaciones en las que debemos elegir reduciría todas nuestras posibilidades de ser mejores a cero. Ante cualquier situación que se nos presenta donde implique realizar una elección o insistir en una actividad, debemos pensar detenidamente que es lo correcto, en lugar de que es lo que nos conviene o que es lo que deseamos, y entonces, simplemente hacerlo.

Hay varios consejos para ayudarnos en situaciones donde sentimos que nuestra fuerza de voluntad es débil.

1.    Modificar hábitos, en ocasiones basta con pequeños cambios en nuestros hábitos diarios, como ponernos el cinturón en sentido contrario al que lo hacemos normalmente, o utilizar la mano contraria para abrir la puerta, sostener la taza de café, lavarnos los dientes etc., para mejorar la fuerza de voluntad.

2.    Tensión muscular; la mente y el cuerpo están tan unidos que simplemente apretando los músculos, en una situación en que debemos utilizar la fuerza de voluntad, esta se puede activar.

3.    Distracción, si pensamos en otra cosa ante una tentación, nos costará menos trabajo controlarnos.

4.    Alimentación, cuando nos falta glucosa nuestra capacidad de autocontrol disminuye, se recomienda no eliminar ninguna comida para conservar la fuerza de voluntad necesaria para hacer ejercicio, dejar de fumar o estudiar.

5.    Recuerdos, en momentos de indecisión, es útil recordar a alguien por quien sentimos algo especial, de modo que su recuerdo nos ayude a sacar la fuerza de voluntad necesaria.

6.    Emociones, las emociones son un buen motor para poner en marcha la fuerza de voluntad, y se puede combinar perfectamente con el punto anterior; en una situación de indecisión, podemos recordar alguna situación que nos haya provocado coraje, o recordar alguna persona por quien sentimos algo especial, y el recuerdo de esta emoción nos ayudará a obtener la fuerza de voluntad que necesitamos.

Las situaciones anteriores son recursos que se utilizan cuando sentimos que nuestra fuerza de voluntad se debilita; para conseguir resultados más rápido, e integrarlos a nuestra conducta de manera permanente, podemos utilizar el método que hemos visto en las publicaciones anteriores; la visualización mental acompañada de afirmaciones positivas; este método se conoce también con los nombres de “Programación Neurolingüística”, “Visualización Creativa”, o “Autosugestión”.

Buscamos un lugar tranquilo donde permanecer sin ser molestado durante 30 minutos.
Creamos una imagen mental, lo más detallada posible, sobre una situación donde apliquemos nuestra fuerza de voluntad, como hacer ejercicio, leer un libro, dejar de fumar, etc., para lograr mayor detalle, debemos fijar la atención en los sonidos, olores, colores y textura de los objetos que hay en la situación que imaginamos, mientras mas detallada sea la visualización es mejor. Vamos a visualizarnos actuando y sintiendo como si ya tuviéramos las características que deseamos, esto es muy importante, el método da mejores resultados si combinamos los detalles imaginados con las emociones, como nos sentiríamos al aplicar nuestra fuerza de voluntad y obtener el resultado deseado.

Cerramos los ojos y acompañamos nuestro cuadro mental con las siguientes afirmaciones:
Me siento lleno de energía. Yo logro lo que me propongo. Siempre encuentro la solución a cualquier problema. Yo insisto siempre hasta lograr lo que quiero. Yo siempre sigo adelante. Yo siempre domino mis deseos. Todo es posible, Yo si puedo


Me imagino como sería yo si desarrollo la fuerza de voluntad suficiente para dominar mis miedos, mis deseos y pensamientos y hacer lo que debo hacer justo en el momento en que tengo que hacerlo; ¡¡¡nada podría detenerme!!!

¡Yo Puedo lograr todo lo que me proponga!






RBB-Coaching & Consultoría

rbusbed@gmail.com


viernes, 6 de septiembre de 2013

Manual para lograr el éxito-IX Actitud mental positiva

Actitud mental positiva

La visualización mental, además de ser la clave para cambiar nuestra autoimagen y nuestros hábitos, también nos ayuda a lograr nuestros objetivos

Si creemos que no podemos lograr algo, lo más probable es que no lo hagamos; esta situación se conoce como profecía auto-realizada. Los pensamientos negativos, se convierte en acciones negativas. Desde el momento en que pensamos que algo no se puede hacer de ningún modo, evitamos intentarlo, y si ni siquiera probamos, será imposible que logremos algo, con lo cual se cumplirá la profecía auto-realizada.; sin embargo, esto puede ser modificado logrando una actitud mental positiva; pero la actitud positiva es una cuestión de hábitos; y si los pensamientos que dominan nuestra mente normalmente son de negatividad, tales como “necesito perder peso, pero no puedo, todos me dicen que camine y ejercite para mejorar mi forma física y mental, pero sé que eso no funcionará conmigo”, “sé que no voy a conseguir ese trabajo”, “nada funciona en mi vida”, “necesito dinero y no tengo forma de conseguirlo”, “otra vez el rollo del pensamiento positivo, eso no da resultado”; entonces, difícilmente tendremos una actitud positiva hacia las situaciones que se nos presentan en la vida diaria; pensando de tal forma, podemos estar seguros de que no conseguiremos nada de lo que deseamos; y la única persona en el mundo que puede cambiar esto somos nosotros mismos.

Somos nosotros los que escogemos que actitud tomar ante lo que nos pasa, y esta es una elección continua que hacemos durante toda nuestra vida; una gran cantidad de adultos no tomamos la responsabilidad de nuestras actitudes; si algo sale mal y estamos molestos decimos “me levanté con el pie izquierdo”, “tengo mala suerte”, “me casé con la persona equivocada”, “me tienen mala voluntad”, “las promociones se las dan a sus amigos”, etc., siempre culpamos a otros por lo que pasa.

Tener pensamientos negativos sobre la vida en general, es algo muy grave por los efectos que puede tener sobre nosotros mismos y quienes nos rodean; y es muy  importante trabajar en corregirlo de inmediato puesto que no se puede lograr casi nada sin una forma positiva de pensar. Cualquier cosa que deseemos lograr, desde un nuevo trabajo, hasta perder peso o tener estabilidad financiera, dependerá mucho de nuestros pensamientos y convicciones para tener éxito y realizar nuestros sueños.

¿Cómo hacer, para eliminar la negatividad de nuestra vida?

El pensamiento es más importante de lo que se cree, y es determinante para el logro de nuestros objetivos. Para conseguir una actitud mental positiva, lo más importante es comenzar teniendo una tendencia de pensamiento positivo en cada situación adversa que se nos presente. Lo que pensemos, a la larga, es lo qué sucederá.

Frecuentemente tratamos de controlar cosas que no podemos; externas a nosotros, pero muy rara vez decidimos controlarnos a nosotros mismos; no podemos cambiar las situaciones negativas que suceden en el mundo, pero si podemos cambiar la manera en que pensamos.

Los problemas dan significado a la vida.

Antes que nada debemos modificar las nuestras creencias sobre el significado de los problemas. El único obstáculo que tiene que vencer un ave, para volar con mayor velocidad, es el aire; sin embargo, si el aire fuera eliminado, y solo existiera el vacío, el ave caería de inmediato imposibilitada totalmente para volar. Los mismos elementos que ofrecen la resistencia al vuelo son al mismo tiempo la condición necesaria para volar.

Casi en cualquier situación de la vida se puede aplicar el mismo principio; los obstáculos son condiciones para el aprendizaje y el éxito. Una vida libre de problemas y dificultades, reduciría todas nuestras posibilidades de ser mejores a cero. Si eliminamos los problemas la vida perderá su tensión creativa.

El pensamiento positivo es la manera cómo se piensa sobre un problema. El entusiasmo es la manera cómo nos sentimos respecto al problema. Los dos aspectos determinan lo que hacemos con el problema. Debemos trabajar constantemente en cambiar nuestras perspectivas e interpretaciones sobre lo que nos sucede, no en eliminar los problemas.

Una actitud mental positiva no siempre cambia nuestras circunstancias, pero siempre nos cambia a nosotros. Cuando podemos pensar correcta y positivamente en relación a situaciones difíciles, entonces nuestra visión de la vida es mucho mejor; las cosas se nos facilitan.

En el mundo actual no son pocas las personas que, debido a las situaciones que han enfrentado, terminan perdiendo la confianza y la autoestima en ellos mismos; incluso pueden estar tan desmotivados que llegan a experimentar la sensación de que no se merecen ciertas cosas. En estos casos, lo primero que debemos hacer para romper este círculo vicioso, es reconstruir nuestra autoestima mediante la modificación de las creencias que tenemos de nosotros mismos.

Si creemos que podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos en la vida, muy posiblemente tendremos la confianza suficiente como para intentar conseguirlo y, a medida que vayamos obteniendo logros, tendremos más confianza para intentar otros mayores, y así sucesivamente.

La actitud positiva tiene que ver más con la mente que con lo que nos sucede; pensemos siempre positivamente sobre nosotros y todo lo que deseamos hacer y lo que vamos a obtener en la vida. Vamos a Desarrollar la firme creencia de que podemos conseguir cualquier cosa que intentemos, y una vez realizado esto, a conseguir nuestros objetivos.

En condiciones normales, toma algo de tiempo desarrollar y mantener una tendencia positiva de pensamiento. Esto no sucede de la noche a la mañana, nuestras creencias se forman con los resultados y la interpretación de las experiencias que vamos enfrentando en la vida; normalmente, primero tendríamos que tener éxito en lograr algunos de nuestros objetivos y esperar que al conseguir los resultados deseados, nuestra percepción de las cosas vaya modificándose poco a poco hasta llegar a ser completamente positiva; afortunadamente, como vimos la semana anterior, hay una forma para lograrlo más fácilmente y sin tener que esperar tanto tiempo, vamos a utilizar el mismo método que sirve para modificar nuestra autoimagen; la visualización mental.

Antes de iniciar con el método vamos a meditar sobre dos preguntas; la primera es, ¿con quién crees que prefieren tu pareja, familia o amigos, pasar el tiempo?

¿Con alguien que es pesimista, desconfiado, de mal humor, que siempre espera lo peor de cualquier situación, que no sabe qué hacer y se desespera ante los problemas?

¿Con alguien optimista, seguro de sí mismo, sociable, que siempre espera lo mejor de la vida, que sabe como enfrentar y encontrar la solución a un problema?

La segunda pregunta es ¿cómo te gustaría ser a tí?


Método para lograr una actitud mental positiva

Busquemos un lugar donde podamos permanecer sin ser molestado durante 30 minutos diarios.

Vamos a crear una imagen mental, lo más detallada posible, sobre una actitud positiva, para lograr mayor detalle, debemos fijar la atención en los sonidos, olores, colores y textura de los objetos que hay en el ambiente o situación que imaginamos. Vamos a visualizarnos actuando como si ya tuviéramos las características que deseamos.

Cerramos los ojos y ejercitamos nuestra imaginación con el cuadro mental siguiente:

Me siento bien, me veo bien, estoy lleno de energía, soy muy saludable, siempre veo lo bueno en cualquier situación, normalmente estoy de buen humor, sonrío constantemente, cuando inicio algo sé que me va a salir bien, siempre espero lo mejor de cualquier situación; cuando surge algún problema sé que voy a encontrar la solución, soy muy inteligente; me cae bien todo mundo, generalmente pienso cosas positivas de la gente, siempre logro lo que me propongo, la gente es lo más importante para mí, me gusta convivir con mi familia, mis amigos y mis compañeros de trabajo, me llevo bien con todo mundo, soy muy sociable, cada vez que tengo la oportunidad comparto mis conocimientos con la gente o les ayudo con sus problemas, siempre hablo bien de los demás, me gusta mi trabajo, siempre hago más de lo que se me pide, los problemas son una oportunidad para aprender.

Me imagino como sería yo, si ya tengo claro cuál es mi propósito en la vida, tengo bien definido y por escrito mi plan de metas y objetivos para lograrlo, y además puedo modificar mi autoimagen y conducta cuando quiera, y siempre veo lo positivo en todas las situaciones. ¡Puedo lograr todo lo que me proponga!


“Lo que está frente a nosotros y lo que está detrás de nosotros son sólo pequeñeces comparado con lo que hay dentro de nosotros”. Ralph Waldo Emerson